La Iglesia de El Bariquí, Puerto Cumarebo
El Cronista Oficial del Municipio Bolivariano Los Taques, Profesor Jesús Muñoz Freites fue docente, jefe de secional y subdirector encargado en los tiempos del director español José Antonio Riaño (QEPD), de la Escuela Básica y Diversificada "El Bariquí" y después de 35 años su afecto por los pobladores de este hermoso y pintoresco poblado del Municipio Bolivariano de Zamora, Falcón sigue intacto en su mente y en su corazón, y sé que ese afecto me lo retribuye el pueblo bariquisero, ya que el profesor Riaño y mi persona hacíamos que el proceso de educación y aprendizaje se cumpliera a cabalidad. Y aprovecho la oportunidad para enviarles a las bariquiseras y a los bariquiseros un abrazo del tamaño del universo. Saludos hermano Roger Jiménez.
Fotografía de Fernando Navarro.
Por: Roger Jiménez
Bariquí, 9 de noviembre del 2025. Puerto Cumarebo, municipio Zamora, Falcón, República Bolivariana de Venezuela.
“Decía un periodista, que si los pueblos no tienen historias, no hay nada, no hay conexión.”
Remembranza.
"Un viejo reportaje del profesor bariquisero Francisco Jiménez, en su libro "Bariquí. Historia de un Caserío Falconiano", página 51, habla de un gran personaje santodominguero/bariquisero llamado Tomasito Cruz. En su narrativa, deja una idea clara de las duras calamidades vividas por allá, en los años 1908–1912.
El relato empieza de la forma siguiente:
Tomasito Cruz es, tal vez, el último de una generación de héroes que surge de la lucha por la supervivencia.
Escuchar su testimonio es encontrarse con un mundo de experiencias increíbles, pero ciertas.
Nacido en los años del siglo pasado, se enfrentó a los terribles veranos de 1908 y 1912 siendo apenas un chiquillo.
Fue testigo de la aparición del cometa Halley en 1910.
Contrajo paludismo en 1912 y, de pasapalo, en 1918 se contagió con la fiebre 🤒 española, mejor conocida como la pandemia. Por si esto fuera poco, ese mismo año le aparecieron las primeras niguas en los pies.
Prosigue el relato:
A mediados del año 1908, empieza a sentirse un terrible verano y se agotan las fuentes de 💧 agua, los pastos se secan y escasea la comida. Sin embargo, familias pudientes como la de Dolores Hernández, Nieves Petit, entre otros, con posesiones en Buena Vista (la Sierra de Coro), socorrieron a muchos que emigraron de EL Bariquí .
En 1910, sucede un hecho por demás insólito e inexplicable: aparece en el cielo bariquisero una luz brillante con una larga cola. Nadie explicaba lo que era, porque sencillamente no sabían. No había radio, prensa y mucho menos televisión que explicara el fenómeno. La gente empezó a sentir miedo ante la deslumbrante y enorme centella, que se asemejaba a una gigantesca aguja con su cabeza y cola brillante en el cielo. Se especuló que era un castigo de Dios, que el mundo se iba a acabar... que al momento que la cabeza tocara tierra habría una gran explosión y todos morirían 🔥 quemados... De esta manera, fueron muchos los que se mataron antes del día; otros pararon en locos para siempre.
Tomasito Cruz decía: “Yo no les voy a mentir, también sentí miedo, pero no iba a ser tan pendejo pa’ matame... Más bien decía... ¿pa’ qué me voy a matar, si de todos modos el mundo se va a acabar?
En 1912, año de la hambruna, habitantes de El Bariquí también emigran. Toman rumbo hacia la Sierra de Coro, Buena Vista, Acurigua, El Caño El Tigre; otros parten hacia el estado Yaracuy, concretamente al pueblo de Aroa, Carabobo, Yumare y otros... Es de hacer notar que estos viajes los hacían a pie. Tardaban entre 15 y 20 días para llegar a Los Ureros, por ejemplo.
Sin equipajes y sin dinero, estos hombres hacían estos largos viajes alimentándose con cogollos de ariguaje y algunos frutos pequeños, como el semeruco, que Dios ponía en el camino".
Saludos cordiales,
Roger Jiménez
Remembranzas Bariquiseras
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