domingo, 4 de diciembre de 2016

· CAMIONETA ·

    Iba en la moto con Felipe Antonio Cuauro González, quien es nativo de Amuay; me guió hasta la casa Emilio Rafael Salazar Díaz, conocido por todos como “Camioneta”, natural de Amuay, quien nació el 20-07-1953, por cierto, el 20-07-2016 cumplió 63 años, como él bien me dijo: “Profesor Muñoz Freites, pronto cumpliré años, voy a celebrar mis seis-tres bien vividos y con las manos llenas de callos de tanto trabajar. Imagínese, hasta el año pasado laboré unos meses en una contratista”.
    Al tocar a la puerta de la vivienda, recordé que cuando se actúa desinteresadamente, cuando solo nos mueve el ayudar al prójimo, uno se siente satisfecho de vivir, y eso me ocurrió entre noviembre del 2010 y febrero del 2011 en Amuay. El señor Emilio y yo nos conocimos por esa fecha, cuando llovió fuerte y con viento durante muchos días seguidos en toda la zona costera del municipio Los Taques y de la península de Paraguaná.
    “En Amuay hubo lluvias por muchos días seguidos, numerosas viviendas se inundaron y estuve colaborando con los trabajadores, empleados y el Alcalde José Luis “Pepe” Iglesias a poner en lugar seguro a los pobladores de los sectores impactados y a limpiar sus casas de agua y barro, ayudado por los camiones de achique de la empresa Mourik y las maquinarias de los empresarios de Los Taques, los Bolívar. Robert Díaz, con una bomba de achique y una cuadrilla de obreros andaba sacando el agua de las viviendas afectadas. Hubo un peligro real de producirse una pandemia a causa de que los pozos sépticos se rebosaron, numerosas familias estuvieron damnificadas en la Casa de La Cultura y en la Escuela Bolivariana de Amuay. Profesor, yo vi con estos ojos que se los va a comer la tierra, a socialistas, médicos cubanos, urredistas, copeyanos, adecos y las FANB trabajando juntos por los damnificados de Amuay”.
    “Las donaciones del pueblo falconiano, de entes públicos, de las empresas privadas, comerciantes y la Iglesia, proveyeron a estos compatriotas de alimentos, agua, fórmulas lácteas para bebés, ropa asistencia médica y medicinas que el Alcalde, el Dr. “Pepe”; almacenó y repartió. La vacunación de los pobladores fue masiva y eficiente. En realidad, hubo una impresionante solidaridad: las contratistas más importantes pusieron a la orden sus maquinarias para extraer el barro de las calles, recuerdo que Daily Chirinos, Sabas Medina, Angel Salazar, Jesús Castro y Franlismar Calvillo; mi persona, Esteban González, Ana Chiquillo y la Misión Ribas, usted Profesor Muñoz Freites y otros muchos cuyos nombres no recuerdo, trabajamos sin descanso. Hubo una gran solidaridad, demostrada por todos hacia los afectados”. El señor Emilio me recordó este episodio y me expresó el eterno agradecimiento que guardan los habitantes del sector Yauma hacia mi persona donde colaboré colaborando.
    Me relató Salazar Díaz: “Yo nací el 20-07-1953 en Amuay, en el sector Yauma, que antiguamente se conocía como La Botija. En el pueblo había sólo tres sectores: La Botija, Centro y La Puntica; en este último, vivían muchos pescadores”.
    “Con la llegada de los margariteños creció la población por allá en la década de la década del 40. Mi padre Vicente Emilio Salazar llegó en 1945 a la calle 4, al sector La Botija y se casó con mi madre, Rosa Isabel Díaz en 1952, él tenía 33, y ella 15 años; mi mamá tuvo 2 uniones, 9 hijos, 6 hembras y 3 varones; de la primera: Emilio, José, Luis y Luisa Salazar Díaz, todos estamos vivos; después se unió con Alejandro Narváez y nacieron Eulalia, Alida, Carmen Emilia, Rosa Elena y Zoleida Narváez Díaz”. “Emilio, ¿y por qué le dicen ‘Camioneta’?” “Ese apodo me lo pusieron los jugadores que integraban el equipo de Amuay; cuando yo jugaba pelota, me montaba en la camioneta de la Guardia que era alta y grande”.

    “Con mi mujer Betty González procreé una hija que se llama Karielmy del Valle Salazar González de 20 años y estudia administración de aduanas”.

· DON GOYO MORALES II ·

   Tomo la pluma y escribo la segunda parte de la entrevista que le hice a José Gregorio Morales Falcón; les solicito formalmente excusas a los lectores de La Crónica Taquense porque no hubo secuencia entre la parte I y la II: les aseguro que por motivos que escaparon a mi voluntad pasó esto. Rápidamente les recordaré que la crónica “Don Goyo Morales” fue publicada el domingo 10-07-2016, donde escribí sobre los aspectos más resaltantes de la vida de este poblador de Los Taques; por disciplina cronicaria traigo a colación que Morales Falcón nació en el Hato de Jacuque, el 16-11-1943, llegó a Los Taques a los 18 años, se casó con una taquense, Aidé Margarita Quevedo (difunta), y es padre de 4 hijas; lleva viviendo en la capital del municipio 54 años.
   Entre los relatos que me contó Don Goyo me llaman la atención los siguientes: “Profesor Muñoz Freites, por estos parajes muchas personas han visto objetos extraños en el cielo, pero no lo cuentan por temor a que les tilden de locos o de embusteros. Mi hermano Ramiro, dos amigos y mi persona no sólo vimos uno, sino que tuvimos un encuentro con él. Resulta que veníamos de la Macolla, y de pronto vimos un aparato que desde lo alto nos seguía, nos deteníamos y aquella cosa también lo hacía, avanzábamos y hacía lo mismo; comenzamos a ponernos nerviosos”.
   “En un sitio que llaman el Cujicito el aparato volador, que no hacia ruido, echaba vapor y tenía una especie de reflector que nos iluminaba, ya que caía la noche, se nos acercó de tal manera que casi nos rozó las cabezas. Veníamos en bicicleta, y ni cortos ni perezosos en un recodo del camino nos bajamos y salimos corriendo hacia unos matorrales, y como pudimos nos escondimos. El objeto estuvo dando vueltas sobre nosotros como por 10 minutos que nos parecieron horas; y de pronto, con fuerza y a toda velocidad desapareció disparado hacia el mar”.
   “Hay otra historia extraña que quiero contarle. Resulta que muchos de los que de noche han ido por esos parajes más allá de la Macolla, desaparecieron sin dejar rastro; se dice que algo misterioso se los llevó y no se volvió a saber más nunca de ellos, fueron borrados de la faz de estas tierras, sus mujeres y familiares por largo tiempo lamentaron su ausencia” “¿No será que la causa de la desaparición de esas personas que usted dice, fue que imprudentemente se bañaron en las playas prohibidas y se ahogaron?” “No, profesor, esas gentes que desaparecieron no se metieron en el mar, algunos andaban cazando conejos y venados por esos parajes, yo que le digo, que allí no es conveniente ir después que se oculta el sol”.
   “Profesor Muñoz Freites”, relata Don Goyo, “en una ocasión, trabajando en Jacuque desnatando leche y echándole sal junto con Tirso Arcaya, nos dijo el patrón Hernando Pachano que hiciéramos una excavación de 2 mts por 1m para instalar la antena de un transmisor de radio aficionados, su número de identificación era YB1KH, justo al lado de La Piedra de La Vieja Olimpia, una esclava de don Regino Pachano que según la leyenda este le dio la libertad y la hizo rica. Estaba excavando y conseguí un cofre que pesaba como 15 kilos. Lo abrí y contenía cadenas, prendedores, broches, zarcillos de oro y morocotas (fuertes de oro)”.

   “Juancho Cosi, un terciante que cuidaba las cabras, comenzó a gritar ‘somos ricos’. Justo en ese momento, llegó el dueño de la casa Hernando Pachano, y me dijo: “Meta ese cofre en la oficina de la radio y agarre la camioneta y me compra 5 cajas de cerveza en San Antonio, en el Bar Carmencita”. Nos amenazó que no dijéramos nada, y me regaló 6 cabras que valían 60 Bs y a Juancho le dio los cuatro cauchos de la camioneta que costaban 80 Bs. A Pachano no se le volvió a ver más. Algunos dicen que se fue a Oriente y compró un hato de ganado con más de 500 novillas y toretes. Profesor, me conseguí un tesoro pero no pude disfrutarlo, hoy vivo de mi pensión y de la ayuda de mis  hijas, pero no me siento enfermo y tengo mi casa”.

· CHICOTE II ·

   Para la crónica de la semana pasada entrevisté a Francisco José Guevara, ‘Chicote’, descendiente de margariteños que llegaron a Amuay en 1946 en sus pequeñas embarcaciones desde la Perla del Caribe Mar, la isla de Margarita; quienes impresionados por los hermosos paisajes de estas tierras paraguaneras se quedaron, cuyos hijos y nietos nacieron aquí y como es obvio, están profundamente enraizados en este pintoresco y turístico pueblo de pescadores. Este poblado del municipio Los Taques, en épocas de vacaciones y asuetos sin lugar a dudas aumenta su población con turistas que arriban desde Maracaibo, Mérida, San Cristóbal, Trujillo, Barquisimeto, Valencia, Maracay, Los Teques, Caracas, Punto Fijo, Coro y otros lugares, atraídos por las hermosas playas, en busca de esparcimiento, disfrute y descanso; quienes reciben un buen trato de los amuayeros, como les gusta que se les llame a los habitantes de Amuay.
   Por razones de espacio no pude escribir en la crónica ‘Chicote’, todo lo que Francisco José Guevara me narró, hoy pretendo hacerlo. En ese ir y venir a lo largo y ancho del municipio Los Taques, en busca de los relatos, cuentos, leyendas y vivencias de sus pobladores que me permitan dar a conocer la historia local de estas tierras, me he encontrado con narraciones muy significativas; pienso que lo que conversé con el amigo Guevara es uno de estos casos.
    “Yo siento mucho interés por la historia del municipio y en especial la de Amuay y su gente, es tanto así que he leído y releído los libros de los anteriores cronistas y si usted me lo permite, con todo respeto quiero darle un consejo. Cerciórese bien de lo que le dicen las personas, hay mucho embustero y mal intencionado caminando todavía por esos mundos, y a riesgo de herir susceptibilidades y que algunos se disgusten y ofendan, le quiero contar que en los libros de los anteriores cronistas, que Dios los tenga en la gloria, hay dos errorcitos y estoy seguro que no fue culpa de ellos, ya que todo lo demás que escribieron en sus obras es la más pura verdad, sino de algún malvado que les echó el cuento equivocado, no tengo otra explicación para este asunto”.
   “Yo a usted lo leo desde que comenzó a escribir las crónicas, y me parece que lo está haciendo muy bien, es más, pienso que sus relatos deberían salir en todos los periódicos para que los puedan leer muchas personas, por eso no me gustaría que le ensucien la trayectoria, ahora que El Falconiano por acá se está leyendo bastante”. Le respondí a Don Francisco: “Tiene usted toda la razón, y estaré muy pendiente del consejo que me da, ya que ‘la voz del pueblo es la voz de Dios’, y ‘más sabe el Diablo por viejo que por Diablo”.
   “Profesor Muñoz Freites, como le iba diciendo, el primer errorcito de los que lo antecedieron en su cargo fue que quien sacó la pelota por primera vez de jonrón en el estadio Polibio Zea de Los Taques no fue el zurdo Oswaldo Reyes, y lo afirmo porque yo estaba allí: el jonrón lo dio Juan Luis Beltrán Marcano quien jugaba para el equipo de Amuay que se llamaba ‘Constructora Alemán’. Eso ocurrió, si mal no recuerdo por allá en la década de los 70. El segundo errorcito es que el último telegrafista que tuvo el pueblo de Amuay no fue Esteban Reyes, el último telegrafista fue Nicolás Alberto Ramírez, conocido por todos como ‘Pichucho’, quien está vivo y Dios le dé mucho años más de vida, y lo sé porque está casado con mi hermana Narilza. Mi tío Francisco Javier Guevara Hernández (Chico Guevara) organizó el béisbol en Amuay, y era quien costeaba los uniformes, los guantes y bates, él era también margariteño”.

    Es mi deber como Cronista del municipio Los Taques verificar los relatos de los acontecimientos acaecidos, pero a la vez es también mi deber trascribir fielmente lo que la gente me cuenta. Quedará a cualquier persona que haya vivido estos sucesos, o tenga otra versión de ellos, expresar sus discrepancias si lo desea. 

· CHICOTE ·

   Francisco José Guevara, conocido por todos como “Chicote”, nació en Amuay el 28-10-1950; su madre fue atendida por la partera “Mamá Chon Sánchez”, (Asunción Sánchez de Irausquín, de quien el CDI lleva el nombre), hijo de Pedro Roberto Vásquez, natural de Macanao e Isabel María Guevara, nacida en Punta de Piedra, ambos de la isla de Margarita; ella fue la primera margariteña que pisó el pueblo de Amuay. Nieto de ‘Chelito’ Vásquez, de quien no recuerda el nombre y de Anastasia Vásquez de Vásquez por la ascendencia paterna, y Agapito Guevara Vásquez y Eustacia Hernández Vázquez de Guevara por la vía materna. Hermanos: Narilsa Narváez, Orgivia Narváez y Severina Marín. Tiene dos hijos: José e Isabel Mercedes Guevara Sira. Nietos: Jesús David, Sebastián, Santiago José, Gonzalo Andrés Magrini Guevara y Lourmar del Valle Guevara González. 
   Relata el amigo Guevara: “Profesor Muñoz Freites, yo obtuve el 6º grado en el Colegio Mario Briceño Iragorry, al que con el tiempo le cambiaron el nombre a Grupo Escolar Amuay y por último a Escuela Bolivariana de Amuay. Mi primer empleo fue repartiendo telegramas en una suplencia que le hice a Rubén Isea en el año 1965, luego me dediqué a la pesca en la lancha La Pajarota de Tomás Salazar López; después me dediqué al negocio de la sardina viva, la cual sirve de carnada para pescar el carite, eso es lo que se conoce como ‘la pesca a la viva del carite’, donde los grandes barcos utilizan como carnada la sardina viva.”
   “Hacíamos cerca de la orilla en el mar un corral de sardinas, con tubos y redes para que se mantuvieran allí. Luego las capturábamos y las vendíamos vivitas y coleando como carnada. En esa época el cazón no tenía valor para la venta, cuando lo pescábamos lo dejábamos abandonado en la playa, para quien lo deseara se lo llevase. En esta faena estuve desde 1965 hasta 1975. Trabajé en el Astillero de Amuay con el portugués José Carlos Gómez (1976-1978), dueño de la primera embarcación de hierro que se hizo ahí; yo era carpintero, la nevera del barco era de madera forrada con fibra”.
   “En 1979-1980 me fui a trabajar a Valencia en la Textilera M.G. Textil como inspector de tela; en 1980 laboré en la (estación) Cuarentenaria, después entre 1980 y el 2000 trabajé en las contratistas Wescar, Destral Térmica, Ingelmeci y otras, y en la Fluor como electricista, ayudante de soldador y ayudante de fabricador de tubos. Por el exceso de peso me dio artrosis y no puede laborar más. Me casé con Martina Coromoto Sira Montero, quien fue concejala desde 1996 hasta el 2006. Nos casamos en la Prefectura el 19-12-1980 y al otro día, el Padre Fernando nos unió en la Iglesia de Los Taques. Ella es hija de Tomás Temistocles Sira y Mercedes Asteria Montero Sánchez; nieta de Adela Sira y Marcos Montero”. “Profesor, usted no me lo va creer, yo quiero tanto a mi mujer que nunca le he sido infiel…”. Por supuesto, cuando el amigo Guevara me dijo esto, estaba su esposa al lado escuchando.

   “Resulta profesor Muñoz Freites, que cuando mis amigos y yo estábamos jóvenes y tomábamos, nos poníamos medio mañosos y nos daba por llevarnos las lisas saladas que colgaban a secar de las cuerdas en los patios. Las echábamos con verduras en una lata de manteca Los Tres Cochinitos y hacíamos sancocho en leña, pero primero le sacábamos la sal en la playa. Recuerdo que mi mamá, mujer muy devota, nos decía: ‘Déjense de eso, porque en cualquier momento la Virgen del Valle les va a dar un susto. Si quieren hacer sancocho salgan a pescar, ustedes lo saben hacer’. Pero cuando uno anda con los compinches, que por cierto todos fueron mis compadres: Manuel Isengar, el difunto Ñeco y Leobaldo Salazar (Tito), y con unas cuantas cervezas encima, los consejos se olvidaban, y agarramos unas cuantas lisas del patio de la casa de Juana Valbuena. Hervía el agua con las vituallas, y justo cuando le íbamos a echar las lisas secas, estas tenían una gusanera y hedían a mortecino. Le juro que nunca más volví a llevarme una lisa seca de un patio”. 

viernes, 2 de diciembre de 2016

· DON GOYO MORALES ·

   A paso rápido iba José Gregorio Morales Falcón. Me acerqué a él y lo saludé: “¿Cómo está usted Don Goyo? ¿Cómo está su salud?” “Bien, profesor Muñoz Freites ¿y usted, y su familia cómo están?”. “Todos bien, gracias a Dios, y yo todavía trotando unos 8 km diarios” “Me dijeron que usted escribe sobre la vida de la gente en otros tiempos” “Sí, Don Goyo, yo soy el cronista del municipio Los Taques, y hablo con las personas para que me relaten sus costumbres, historias, leyendas y vivencias”. “Usted es un taquense de roble, amigo Morales”  “En realidad profesor yo no nací en los Taques, sino en el Hato de Jadacaquiva, pero llevo 54 años viviendo aquí, y me siento genuinamente ‘taquero’. Bueno, van a vender pan y voy con prisa a comprarlo… luego iré a mi casa, y allí hablaremos de otros tiempos”.
   Me fui al Concejo Municipal de Los Taques, firmé unas planillas y me dirigí hacia la panadería; a un conocido le pregunté por Don Goyo, y me dijo: “Se acaba de ir”. Lo alcancé llegando a su vivienda. Me dijo: “Profesor, lo espero a las 1 pm, y conversaremos con tranquilidad”.  Retorné a la hora acordada, nos sentamos  y Don Goyo me relató lo que sigue:
   “Mi padre fue Sergio Morales y mi mamá Ana Ramona Falcón; mis abuelos fueron Generoso Morales, a mi abuela la llamábamos ‘Mamá Chiche’, no recuerdo su nombre, mis otros abuelos eran Justiniano Falcón y Elodia Urbina. Saqué el 6º grado en el Grupo Escolar de Los Taques, recibí clases de la maestra Viví, del maestro Guariato, la maestra Patiño y la maestra Manzanares”.
   “Mi primer empleo fue de ayudante de albañilería a los 15 años, en la casa de Héctor Quevedo en Caja de Agua; después trabajé en la Creole y manejé un camión como fijo durante 20 años… tendría como unos 40 años, si mal no recuerdo, era el año 1983… dejé ese empleo ya que ganaba muy poco, apenas 60 Bs semanales. Me fui a trabajar a las contratistas que pagaban 120 Bs semanales, era maestro general de obra civil. Trabajé en la Petroquímica que está al sur de Los Taques: hice las bases de los tanques, la cerca perimetral y las tanquillas. También en la construcción de Astinave: allí fui maestro general de obras, construí el laboratorio, el estacionamiento, los rieles de la grúa; fui maestro de cabilla del muelle con la Constructora Luzardo. Además trabajé con la Contratista Itepeca en la iluminación de barras de baja y alta tensión y en la megafonía (las alarmas). Las ratas roían los cables y sonaban las alarmas. Fui maestro de obra en la construcción de la Casa de la Cultura de los Taques y de la plaza de Villa Marina”.
   “Me casé a los 18 años con mi gran y eterno amor, Aidé Margarita Quevedo (difunta), natural de Los Taques, vivimos 40 años. Tuvimos 4 hijas: Ana Ramona, Adriana Margarita, Ameri Yaneth y Andreina Josefina; tengo 8 nietos”.
   “Cuando llegué a Los Taques, había una planta que prendían desde 12 m hasta las 12 pm. Los operadores eran Adrián Lugo y Alí Suarez: a este último le buscábamos alguna “novia de cascos ligeros” cuando había baile en el pueblo, y la planta amanecía prendida mientras la moza le daba cariño. El agua y la electricidad las trajo Valentín Acosta. El agua se la comprábamos a un bolívar la pipa a Sabita Díaz. Había un estanque donde hoy está el estadio y cargábamos con ganchos dos baldes y llenamos la pipa a 0,50 Bs.” Relata Don Goyo: “Una señora que llamaban la Doña, madre de Juan de Dios, Modesto, Manuel Antonio y Efraín Falcón, tenía muchas cabras en La Cieneguita; Ramón ‘Monche’ Loren le vendía la leche por el pueblo”.

   “Trabajé en la reparación del techo con madera pulida, paredes, ventanas y piso de la iglesia de Los Taques. Un día estaba rompiendo el piso con una barra y me topé con una caja… pensé que era un tesoro, pues se decía que allí habían enterrado oro. Tapé de una vez el cofre con escombros y no fui a almorzar, lo abrí… y solo tenía huesos, ¡ah buen susto cuando vi la calavera!... Al otro día, mis compañeros se burlaban de mí: “¡Ahora eres millonario en huesos!”.

 

· EL PLANAZO ·

A 195 años de la publicación del Correo del Orinoco: ¡Felicitaciones periodistas!
   Desde hace meses se escuchan rumores de ruptura del orden constitucional, e inclusive con el mayor descaro del mundo pitonisos, adivinos y aprendices de hechiceros de ambos sexos predicen un golpe de Estado, y descaradamente poderes extranjeros practican la injerencia en el acontecer nacional.
   Los cronistas nos limitamos a relatar acontecimientos para que las generaciones futuras los conozcan, pero somos de carne y hueso, es imposible que permanezcamos indiferentes ante la difícil situación por la cual atraviesa la Patria. En realidad la transflación, la especulación, el acaparamiento y la inseguridad cruelmente nos golpean a todos por igual en este año del Señor de 2016; la diferencia entre los pesimistas y nosotros, es que apostamos al optimismo; creemos por convicción en un futuro mejor, y en que la solución de los problemas debe ser en sana paz y hermandad.
   Sin embargo, nos da escalofríos pensar que todas las condiciones están dadas para cualquier salida de fuerza, y que por la terquedad de tirios y troyanos se desate una cruenta guerra civil. Es nuestra obligación recordarles a todos que en el siglo XIX hubo miles de muertos a causa de las guerras de Independencia y Federal. Desde lo más profundo de nuestra esencia, le rogamos a la Divina Providencia que ocurran en Venezuela acontecimientos que beneficien a todos por igual, que impere el diálogo y el entendimiento entre los venezolanos. 
   La semana pasada anduve por el sector Domingo Savio de Jayana y conversé con Emir José Magrini Irausquín, quien nació en el Centro de Salud de La Vela, hoy sector Alí Primera, del municipio Los Taques, el 18-03-1958; pero que ha vivido siempre en Jayana. Hijo de José Atilio Magrini y Ana Teresa Irausquín. Nieto de Ítalo José Magrini, Eva María Ávila, Faustino Irausquín y Carmen Amaya. Tuvo 8 hermanos: Lilia, Emilia, Mercedes, Lourdes, Nelly (difunta), María, Milagros y Gustavo. Sus padres y sus abuelos nacieron en Jayana con una partera. Su bisabuelo Emilio Magrini llegó a Jayana en 1865; según Emir, apenas había 3 casas y el almacén de la aduana. “Aquí hubo un puerto y comercializaban cuero de chivo y dividivi”,
   Magrini Irausquín estudió en la Escuela Mario Briceño Iragorry de Amuay, sacó el 3er año en el Liceo Mariano Talavera de Punto Fijo e hizo cursos de mecánica automotriz en la Escuela Técnica Industrial. Se casó en 1988 con Zaida del Valle Semeco, en Jadacaquiva, quien es hija de Rafael Lugo y Carmen Semeco, tienen dos hijos, María Gabriela e Ítalo Fernando, nacidos en el Hospital Calles Sierra. Su primer empleo fue de ayudante de pintor de avisos publicitarios en 1975, trabajó en la ferretería El Martillo, luego en la contratista Cianca (1977-1980). Aprendió la carpintería en la empresa Flúor Caribbean (1980-1982).
   Me relató Magrini dos anécdotas: “Cuando trabajé en la ferretería me mandaron a llevar una mercancía a un cliente y tenía la factura de cobro en el bolsillo. El deudor se equivocó y me estaba pagando de más, le mostré la factura y le dije: que ‘era menos dinero’, él y sus empleados estallaron en risas; al regresar se lo conté a mi patrón y este comentó: ‘Todavía queda gente del tiempo de Ezequiel Zamora, yo creía que todos los honestos se habían muerto”.

   “Resulta que a Alí Petit por allá por 1980, su padre Juan Petit le dio un consejo: ‘Más vale una ronca a tiempo que un pescozón bien dado’. Él vino a comprender el significado de este dicho al poco tiempo, cuando fue a buscar trabajo a la Refinería de Amuay y la gente estaba alborotada y alzada porque quedaban pocos cupos, los guardias nacionales llegaron blandiendo sus peinillas y ante el desorden repartieron planazos. Y Alí le dijo a un teniente: ‘¡Si usted me da un planazo se muere!’; el oficial le respondió: ‘Bien, para no morirme, no te voy a dar de plan, sino de filo’, y le hizo volar por un matorral, gritando: ‘¡Ay mi madre, cómo pica!”.


· LA CRONISTA DE URUMACO ·

La Cronista Oficial del municipio Urumaco, la estimada colega Alida María Navarro López de González, en el encuentro que los cronistas de Falcón tuvimos en el municipio Zamora el 13-05-2016 para rendirle homenaje al Cronista Emérito Juan González Pérez, me solicitó que escribiera una crónica sobre ella. Sin pensarlo dos veces acepté, ya que esta notable falconiana es una aguda e inteligente escritora de fina pluma, gran poetisa y concienzuda recopiladora de la historia local de su terruño. 
La profesora Navarro López de González nació en Urumaco el 31-05-1946, a las 8:00 pm, cuando en la Iglesia bajo la advocación del Patrono San Antonio de Padua repicaban las campanas y estallaban los cohetes por la coronación de la Virgen María. Hija de Miguel Antonio Navarro Meléndez y Luisa Antonia López de Navarro, ella y sus hermanos Alí Coromoto (difunto), Cirio Antonio, Águeda, Graciela María (difunta) y Orlando Antonio recibieron de sus padres una sólida formación moral y religiosa, basada en el amor al prójimo y la orientación hacia el estudio, en un armonioso ambiente familiar. En la actualidad, la profesora es jubilada del Ministerio del Poder Popular para la Educación. Está casada con el Profesor Valenti Sinecio González Pulgar y tienen 3 hijos: Graciela María, Valenti Sinecio y Rafael Miguel.
Dice la profesora que “fue bendecida con sus nietos”, que ellos son su amor, fe y esperanza; de la unión de Valenti y María Nieves nacieron: Valeria José y María Valentina González Valles; de la unión de Rafael Miguel y Caren, vinieron al mundo Rafael David y Valenti Guillermo González Tuíran. Graciela María y su esposo Alfredo no tienen descendencia. Después de jubilada se dedicó a la labor social y educativa, a la investigación histórica y a escribir libros y poesía. Ha escrito varios libros sobre historia regional, cuentos y poemas. Es Presidenta desde 1996 de la Junta Directiva y Administradora de la Posesión Comunera de Urumaco, municipio Urumaco; colaboradora cultural de la Asociación de Vecinos del Barrio Pantano Abajo y del Ambulatorio “Dr. Edgar Peña Acosta” del mismo sector; Presidenta de la Asociación Autogestionaria de Vivienda ASOAVI Pantano Abajo desde el 30-04-1997 hasta la actualidad; miembro de la Comisión Presidencial para la Protección de Coro y La Vela por el Consejo de Planificación del municipio Miranda del estado Falcón, del 2003 al 2006; Cronista Parroquial del municipio Urumaco desde mayo 2010, y Cronista Oficial del municipio Urumaco desde el 26-11- 2013.
RECONOCIMIENTOS: Corazón de Plata y Oro del Colegio "Fe y Alegría", Presidenta Vitalicia del Núcleo Integral Bienestar Estudiantil (NIBE) Pantano Abajo, Oradora de Orden de la Sesión Solemne de los 40 años del municipio Democracia en la Alcaldía del municipio Urumaco, ponente en el Congreso Internacional sobre Vivienda y Hábitat, representante de Venezuela 1998, Botón Ciudad Patrimonial Corporación “Mariano de Talavera" 08-09-1998, Orden Polita de Lima 08-03-1999, Orden Ciudad Patrimonial Alcaldía del municipio Miranda, Coro 26-07-1999, Premio Concurso de Cultura Popular, Mención Única, Alcaldía Municipio Miranda (26-07-1999); reseña y entrevista publicada en “Construyendo Comunidades: 20 Experiencias Venezolanas”, año 1999. Reconocimiento de la Fundación Vivienda Popular, Caracas, 1999; Medalla de Oro Eureka 99, como Innovación en Vivienda, Caracas; Mejores Políticas Habitacionales edición año 2000, Medalla de Oro y Botón CONAVI. Diploma de Reconocimiento por el Día Internacional de la Mujer otorgado por la Comisión Legislativa Regional del estado Falcón año 2000, y Botón Federación Venezolana de Maestros, año 2001.

PUBLICACIONES: Semblanza de un Barrio: Pantano Abajo y Técnicas Tradicionales de Construcción en Barro (Ediciones Corporación Mariano de Talavera. Coro, Falcón) año 2000. Todariquiba (Fundación El Perro y La Rana, año 2010).