sábado, 29 de abril de 2017

· LA PALABRA ·

En 1998 disfrutaba yo unas cervezas, sentado en el porche de una casa en Villa Marina que me había alquilado mi amigo Segundo Silva, ubicada cerca de la playa. Con el relax de la brisa marina, tuve las siguientes cavilaciones de la conciencia, que luego escribí e intitulé La Palabra.
Escribía yo por aquella época: poderoso es el efecto de la palabra sobre todos nosotros, hasta el punto que, no solamente la acción de los seres humanos modifica la realidad, sino también la magia del verbo transforma el mundo circundante. Prueba del papel que juega la mezcla de los grafemas es que la sociedad contemporánea no existiría sin la presencia de las palabras, las ideas y las oraciones. En realidad, sin el idioma, el acontecer de las personas, el constructo llamado estructura social no hubiese existido nunca; seríamos una especie animal irracional más. El papel de la palabra es de tanto peso, que le escuchaba a mi conciencia el otro día el siguiente monólogo con el más vivo interés:
“Vine al mundo a descubrir el sentido de la vida, el cual era leer el periódico e ir variando de gusto, según el tiempo que me tocaba vivir. Es decir, cuando apenas sabía leer en la infancia, sólo me dedicaba a hojear las caricaturas de la página de historietas, pero cuando Superman dejó de ser el campeón de la justicia y comenzó a asesinar vietnamitas e iraquíes como arroz, invadió a Santo Domingo, Panamá, Grenada, mató al Presidente Salvador Allende en Chile y lanzó bombas inteligentes sólo mata-gente sobre las naciones que de alguna manera se oponían a la sociedad de consumo y del libre mercado, me decepcioné de esta página. La muerte del hombre de acero con balas de criptonita no me produjo mayor pesar”.
“Luego en mi juventud, solo me interesaban del periódico las páginas deportivas: las grandes ligas, el básquetbol, el béisbol, el fútbol, el hipismo, el boxeo y las olimpiadas; pero en “la Gran Carpa” la mafia negociaba los partidos de béisbol; en el boxeo y en el hipódromo no hubo pelea ni carrera que no fuesen arregladas, en las olimpiadas los atletas se inyectaban sustancias prohibidas para ganar competencias, pero lo que más me indignaba era el hecho que por aquellos tiempos el equipo de mi país jamás figuró ni siquiera en un cuarto lugar”.
“En la madurez, solamente leía el suplemento cultural y el acontecer político nacional e internacional, pero un buen día las páginas literarias fueron eliminadas; dejé también de leer sobre política agotado por tantos crímenes sin castigo y por el egoísmo y el individualismo de los políticos, las noticias internacionales no las leí más al no poder soportar ya más guerras y matanzas”.
“En la vejez, sólo me dedicaba a la sección de los entierros y funerales, en la que siempre había algún conocido quien obviamente se marchaba antes que yo; ya no tenía el afortunado que soportar la crisis económica, la miseria, el hambre, la pobreza, la corruptela, el paquete neoliberal, los atracos al erario público, el ver a la mayoría de los ancianos sin pensión de vejez, el aumento de la gasolina, las medicinas, los artículos de primera necesidad, la delincuencia desbordada, el que los pobres comieran perrarina, la venta de nuestro petróleo y hierro a paupérrimos precios”.
“Fui tranquilo y sereno al funeral de un conocido, le di una mirada a la urna: no era de caoba como antes, sino de metal. ‘Tanto que presumías que no se te caía el pelo y total, la pelona te llevo antes que a mí, la preocupación por hacerte rico, tu desespero por la ganancia, tu culto por el único dios de este mundo, el vil dinero, te llevaron a la tumba’. Yo consolaba a la viuda joven y bonita aún, y le inventaba anécdotas del difunto y ella me prestaba intensa atención, mirándome con deseo”

domingo, 23 de abril de 2017

· EL DOCUMENTO HISTÓRICO ·

La historia es una ciencia que no puede observar los hechos que estudia. Estos acontecimientos ya no existen. No puede tampoco, experimentar: el historiador no provoca un hecho histórico para observarlo. El único método posible es la observación indirecta: indagación no de los hechos, sino de las huellas que dejaron. Partiendo de esas improntas, el experto en historiografía reconstruye mentalmente los sucesos, pero para reedificar esos hechos tiene, primero, que descubrir las relaciones entre esos rastros y después, rehace partiendo de esos vínculos, los eventos.
El historiador no empieza hallando los sucesos, para luego buscar las relaciones entre ellos; él descubre determinada relación entre los hechos, y es la existencia de ese lazo lo que hace reconocer a los eventos como históricos.
Sea un investigador de los sucesos históricos trabajando en un archivo. Tiene a su disposición infinidad de legajos. Los lee e inspecciona. No puede saber por su simple lectura y estudio, si son o no documentos históricos, es decir, escrituras que sirvan para reconstruir hechos pasados con significación. Tiene que seguir leyendo y examinando hasta que descubra una relación entre esos documentos; es decir, hasta que descubra su significado. Hallada la relación, esas huellas o restos del pasado se revelan entonces, como antes no se habían mostrado: como documento histórico; como documentos que están entre sí vinculados a hechos relevantes ocurridos. 
El registro de los pliegos no constituye la obra del historiador. Mientras no se descubra la relación significativa entre ellos, no son documentos históricos. Todos ellos son, por ser huellas, pergaminos del pasado; pero no todo escrito del ayer es documento histórico por la simple razón de que la historia no es la ciencia de lo acontecido a secas, sino “la ciencia del pasado que no se limita a ser pasado”.
 Las relaciones entre los pliegos no están dadas. El vínculo supone una actividad del investigador historiográfico; éste es, como toda mujer u hombre de ciencia, un observador activo, capaz de establecer conexiones. No procede arbitrariamente, porque las relaciones tienen que establecerlas entre los documentos, que son vestigios de lo acaecido sin las cuales la labor es imposible. Tampoco impone a los documentos una relación preconcebida, para forzarlos a entrar en ella. Esa es la falsa historia de quienes buscan, en el ayer, pruebas para sus concepciones teóricas.
Los manuscritos no hablan por sí mismo, ni son el eco de la voz del historiador. Éste habla con escritos, y al hablar con ellos, los convierte en documentos históricos si realmente la huella del pasado que hay en ellos, es histórica, y a la vez, los documentos históricos lo convierten a él en un historiador. Decía mi viejo, pero probo profesor de historia: “Querer que las hojas hablen por sí mismas, es caer en la pura objetividad; querer hablar sin material escrito es caer en la subjetividad. El documento es necesario, pero el manuscrito no es tal, si no significa, y significar es siempre expresar algo desde el punto de vista del hombre y de la época histórica dada. Esta es la verdadera relatividad histórica; que no quiere decir, como pretende el llamado “relativismo” que los hechos varíen según el punto de vista en que el historiador se coloque; los sucesos no varían, ni pueden variar, porque son ayer, y “el pasado es eterno como los triángulos”.

Nadie modifica lo acaecido, esto es imposible. Lo que es relativo, no es el hecho acontecido, sino la significación de ese hecho, y la significación de un acontecimiento sucedido, no se descubre en el ayer mismo, esto es imposible, sino en la investigación posterior a lo ocurrido”. Por último, recordemos aquí que: quien conoce el pretérito, sin discusión, está en la posibilidad real de dominar el presente.

sábado, 1 de abril de 2017

· Yenny Merlín ·

Yenny Merlín Duarte Borges es una anzoatiguense que vivió un tiempo en Falcón con su madre y trabajó en una posada de Villa Marina, y recuerda con nostalgia este poblado paraguanero. Viajé el 26-03-2017 a Oriente y sostuve una conversación con ella.  “Buenas tardes Yenny, ¿cómo estás?” “Bien ¿y a ti cómo te trata el calor?”. Le respondí: “Al principio me afecta, pero me adapto”. “Muñoz Freites, leí tu blog y es un buen trabajo; me gustaría que mis descendientes conozcan de mi vida”. “Bien, háblame de ti”. 
“Me llamo Yenny Merlín Duarte Borges, nací en Barcelona el 10-06-1976, soy hija de Rosa Borges y de César Augusto Duarte (difunto); tengo 9 hermanos, 4 maternos y 5 paternos. Con mi madre, mi padre procreó a Yuleidy Maribel, Yoselyn Marisol, Jonathan Michael, César Rafael y a mí. Mis hermanos paternos son: Edison Mirbur, Yorsy Elena, Yanny Marilin, César Augusto y Luis Alberto, todos de apellido Duarte. Tengo 5 hijos: Adrián José Duarte, Rusbel Rafael Jiménez Duarte, Rosmary Patricia Aguilera Duarte, Jonathan José y Yosenny Verónica Velásquez Duarte, y 3 nietos: Camila Duarte Maestre, Rubianny y Yorbe Jiménez. Mi madre trabajó siempre para ayudar a su familia y para que a sus hijos y a mí no nos faltara nada, e hizo todo el esfuerzo para que yo estudiase en aquellos tiempos”.
“Laboré como promotora de ventas y cobranzas de línea blanca; a los 17 años fui peluquera en la peluquería La Coqueta, en la avenida Pedro María Freites y vendedora en una agencia de lotería. En la actualidad, les hago tortas a mis amigas y familiares y los cumpleaños los celebramos en mi casa”.      
“Estudié hasta 3er año en la Escuela Básica Juan Manuel Cajigal, en Barcelona; me hice bachiller por parasistema en el Liceo Isabel la Católica. Hice cursos de peluquería, cocina, repostería en el INCE. Recuerdo que mi primer empleo fue estando de vacaciones escolares, a los 13 años acompañé a mi mamá y a mis tías a vacunar pollitos a una granja. Pero el empeño de mi madre era que yo estudiara.”
“Mi mamá, Rosa Borges, viajó a principio de los 90 a trabajar al municipio Los Taques, en Falcón, y por allá conoció al amor de su vida: Muñoz Freites. Viví un tiempo con ella en Villa Marina. Me hice muy amiga de Yudith y su hermana Marbella -que en paz descanse-, a quienes recuerdo con cariño, como a mucha gente de allá. Trabajé en la cocina de la tasca de Segundo Silva. Recuerdo que a la casa del señor Segundo llegaban los pobres y nunca se iban con las manos vacías”.
“Las playas más hermosas y azules que he conocido, después de las de Lechería en Anzoátegui, son las de Villa Marina. Recuerdo que en aquellos tiempos en este pueblo todos se dedicaban a alguna actividad: la pesca, las ventas de empanadas, kioscos, venta de pescado fresco, de pescado frito en la playa, alquiler de sillas y de casas a los turistas para vacaciones; era gente muy laboriosa. La patrona de Villa Marina es la Virgen del Valle y su fiesta patronal es todo un acontecimiento, las personas son muy devotas de la Virgen y allí ha realizado muchos milagros; el 8 de septiembre la pasean los pescadores en sus lanchas, en procesión”.
“Mi marido es Luis José Velásquez Misel; es un hombre quien le rinde culto al trabajo, es mecánico en motores diésel y labora en Morichal, en Monagas; es un buen padre, excelente compañero, siempre presente en las buenas y en las malas, y lo más importante para una mujer, ¡me quiere!; mis hijos e hijas y él son mi más preciado tesoro, ¡cuánto los amo!”.

“Soy la vocera de finanzas del Consejo Comunal del Viñedo, al sur de Barcelona e integrante del CLAP, además soy Lideresa de Calle. Aquí las bolsas están llegando cada mes y las repartimos casa por casa, es un clamor popular que se distribuyan cada 15 días; estamos pendientes de las necesidades y medicinas de las personas; tenemos un proyecto productivo, me siento orgullosa de dos cosas: de ayudar a la gente y de mi honestidad”.    

miércoles, 22 de marzo de 2017

· La Educación Inicial ·

Lectoras y lectores de La Crónica Taquense me solicitaron que dé más detalles de lo que le ocurrió a la docente Ornela Carolina Dacosta Gómez Vargas en su niñez cuando cursaba el 2º grado; pero antes de hacerlo, les informo que al blog de la oficina del Cronista Oficial del Municipio Los Taques, en un mes han ingresado 12913 visitas desde Venezuela, Estados Unidos, Latinoamérica, Europa y otras partes del mundo.

Como me dice mi transcriptora, Olaya Hernández Franco: “profesor Muñoz Freites, lo que se publica en internet es eterno, a menos que un cataclismo desaparezca la Tierra del Sistema Solar, dentro de 500 años su blog de crónicas se leerá, y se sabrá de la vida de las personas con quienes usted conversa, y de los sucesos, tradiciones, costumbres, leyendas sobre las que usted escribe; su blog es para que las generaciones futuras conozcan sobre el pasado”.
Le pregunté a la profesora Ornela: “Dígame colega, ¿cuál es desde su óptica la finalidad de la educación inicial?” “Profesor Muñoz Freites, la escuela en sí, es el sitio donde se adapta el individuo a la sociedad, donde junto con el hogar los miembros de la sociedad se hacen personas humanas, y el inicio de ese proceso es el hogar y la institución donde se imparte la educación inicial. Lo que las docentes deben internalizar de la siguiente manera: la educación inicial es un derecho impostergable de los niños y niñas en la primera infancia; es atender al infante de manera integral desde su nacimiento hasta los 6 años tomando en cuenta las características sicológicas y físicas y del medio ambiente donde vive, desarrollando en ellos las experiencias pedagógicas y de cuidado para que todos los planes de los ambientes de inicial se apliquen y tomen como punto de partida los intereses, inquietudes, aptitudes, capacidades y aprendizajes de destrezas de las niñas y niños que están a cargo del docente”.
“No se trata como fin último entrenar al infante para el ingreso a la educación primaria, sino ayudarle a que expanda sus habilidades, destrezas y experiencias que motoricen su desarrollo; ellos juegan, exploran su medio, se expresan a través del arte y asimilan la literatura a través de los cuentos que se les leen; créame profesor Muñoz Freites, mi objetivo como directora del CEI Simoncito Villa Marina es que las docentes a mi cargo cumplan al pie de la letra lo anteriormente descrito, sin embargo cumpliéndose el requisito de toda buena escuela, como le escuché hace años al Profesor Aristóbulo Istúriz cuando era Ministro del Poder Popular para la Educación y visitó al municipio Los Taques”: ‘La materia más importante que debe impartirse en una escuela es la papa, la comida’ “.
Trascribo la anécdota de la profesora. “Estudiando el 2º grado en la EB Josefa Victoriana Riera con la maestra Mirian, se puso un pote con el cual debíamos ahorrar para gastos de arreglos del salón y comprar papel; había unas compañeras muy pobres que no tenían ni como comprar su merienda; yo compartía lo poco que llevaba con ellas. Un día estaba en el salón y casi todas mis amiguitas pobres esperaban un pedacito de mi arepa. De pronto pensé en brindarles, pero el dinero tampoco me alcanzaba, y fue cuando tomé del pote y las llevé a todas a la cantina, las coloqué en fila y les di una empanada y un jugo a cada una”.
“Cuando llegué al aula, la maestra se dio cuenta y me llama y me pregunta por el dinero; yo me quedé fría al rato me envió a mi casa con una citación. Se dieron cuenta porque la cantidad de dinero que se perdió era la misma que gasté en la cantina y por eso me descubren. Al llegar a mi casa, mi padre me dio una paliza que hasta la fecha nunca he olvidado, pero sé que Dios me perdonó por tomar el dinero del pote para darle de comer a mis amiguitas. Después de casi 30 años, me encontré con algunas de ellas y recordaron el episodio y me abrazaron con cariño inolvidable”. 

sábado, 18 de marzo de 2017

· ORLENA CAROLINA ·

Fui invitado por el profesor Rixon Quevedo, Coordinador del Centro Local de Investigación y Formación Docente del Municipio Escolar Los Taques, a disertar sobre el pensamiento y la vida del General del Pueblo Soberano Ezequiel Zamora en el III Congreso Pedagógico de Docentes que se realizó en la Escuela Bolivariana de Judibana el 17-03-2017. Leí una crónica y un ensayo sobre el ideario de este político y militar que vivió en el siglo XIX. Dejo bien claro que me limité a enumerar en la crónica los sucesos en que participó sin enlodarlos de la diatriba política actual, como debe hacerlo un cronista que se precie de ser tal.
Diserté después que la profesora magister Emilia Henriche, Jefa del Municipio Escolar de Los Taques, expuso de manera clara, concisa y nítida los objetivos del III Congreso. Tenía pautado conversar con la directora del CIE Simoncito Villa Marina, Orlena Dacosta Gómez Vargas. Me encontré con ella en el mencionado Congreso, y ni corto ni perezoso adelanté la tertulia: “Profesora Dacosta Gómez Vargas hábleme de su vida, del ejercicio de su profesión; en síntesis, de lo que usted desee.
“Profesor Muñoz Freites, nací en Caracas el 02-05-1973, llevo viviendo 43 años en el estado Falcón y desde 1998 en el municipio Los Taques, me siento realmente taquense. Mi primer Padre es el Señor Jesucristo, y cada mañana me da la bendición en estos caminos, en busca de la salvación eterna. Soy hija de Guillermo Ramón Dacosta Gómez Coronado y Carmen Alicia Vargas de Dacosta Gómez. Mis abuelos: María Segovia Russ, Pedro Dacosta Gómez y Carlota María Coronado, todos ya difuntos”.
“Profesor Muñoz Freites, nunca me he explicado por qué mis padres le pusieron la letra H a los nombres de mis hermanos y hermanas: Ornela, Indhira, Oriana, María Auxiliadora, Pedro Dhimar, Renzo y Gabriel. Tengo una hija que es abogado, la Dra. Maria Bethania Dacosta Gómez y 2 nietos: Carlos Dhimar Chavarri Dacosta Gómez y Brihanna Manuela Chavarri Dacosta Gómez”.
“Mi primer empleo fue en el año 1998 como docente suplente de la EB Los Taques, en la actualidad año 2017 soy la Supervisora Municipal de Misiones Sociales y directora del CEI Simoncito Villa Marina. Como docente me caracterizo por sentir un inmenso amor por los niños y niñas de la Patria, no solamente los que pertenecen a mi institución, sino a todos los que de alguna manera necesitan apoyo, ayuda; me considero una persona humanitaria. Pienso que ser humilde no es pobreza, ya que la humildad es un valor vital para todos; el amor, la solidaridad, la cooperación son importantes para cualquier trabajo como también en el hogar y en el proceder diario”.
“También se debe tomar en cuenta que solo Dios coloca en nuestras vidas la misión a donde nos quiere llevar, nunca es casualidad nuestros pasos, sino que el propósito está escrito en el libro de la vida. No somos perfectos, cometemos errores; pero la idea es corregir, levantarnos con más fuerzas de la que teníamos cuando caímos, eso nos enseñará a un vuelo, a un vuelo de águila, pero dejando huellas en cada aleteo”.

“Profesor Muñoz Freites, estudiaba 2º grado en la Escuela Josefa Victoria Riera con la maestra Miriam, quien propuso llevar un pote en el cual ahorraríamos para los gastos de arreglo de la cartelera del salón de clases. Había un grupo de condiscípulas muy pobres que lloraban en el recreo porque no tenían dinero para desayunar. Sin pensarlo dos veces, me las llevé a la cantina de la escuela y las puse a hacer fila, y a cada una le di dinero del pote para que comprasen. La maestra citó a mi papá y le contó lo que había hecho, al llegar a la casa me dio una fuerte paliza para que aprendiese a respetar lo ajeno. Han pasado tantos años y no olvido este episodio de mi niñez. Tiempo atrás me encontré con algunas de esas compañeras y me lo recordaron”.

sábado, 11 de marzo de 2017

· LAS PESCADORAS ·

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, surge a nivel mundial una controversia: se afirma que este día no debe ser para felicitar a la otra mitad de la especie homo sapiens (mono y mona sabios), sino para conmemorar que un grupo de mujeres falleció en el incendio intencional de una textilera en Nueva York, que ellas mantenían tomada a principios del siglo XX como consecuencia de sus luchas por reivindicaciones laborales, sociales y económicas. Hay dos versiones: la primera, que murieron 146 trabajadoras, la segunda que fallecieron en este criminal incendio 123 mujeres y 23 hombres. Lo cierto es que las puertas de escape las clausuró el dueño de la fábrica con la excusa de evitar robos. En 1910, durante la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, la dirigente Clara Zetkin propuso en memoria de las obreras calcinadas en dicho incendio se conmemorara el 8 de marzo como día Internacional de la Mujer.
Hay que conmemorar la tragedia, pero a la vez tiene que haber un día especial para felicitar al ser que no sólo nos inscribe en el libro de la vida; sino que nos cría, cuida, educa y quiere. Y este día, el 8 de marzo, lo aprobó la Asamblea de la ONU en 1975. ¡Salve Mujer! Nosotros profesamos genuino afecto a tu alma inmortal y a tu cuerpo generador de vida, y reconocemos y valoramos en toda su dimensión tu rol en el mundo. Y te enviamos un beso y un abrazo del tamaño del universo, este planeta sin ti no tendría sentido, ya que no existiría. Somos radicalmente feministas.
“El día de la mujer son todos los días del año”.  Aún más, el asunto me lo dejó claro mi difunto abuelo Luis María Freites Farías: “nosotros los hombres somos unos ilusos, cuando creemos que las mujeres son nuestra propiedad privada. Nieto, las mujeres deciden siempre cuándo, cómo, dónde y con quién; aún más, la posesión es mutua, ellas en la cama y en la vida también nos poseen. ¿Cuántos no he conocido que lloran porque una mujer los dejó?”.


La pesca artesanal es un trabajo duro. El hecho que en Amuay, como en otros lugares de Venezuela, también las mujeres se dedican a estas faenas, demuestra que lo de “sexo débil” fue un mito inventado por quienes querían someterlas y dominarlas. Hemos podido evidenciar que las féminas poseen tantas destrezas para estos menesteres como cualquier pescador. Según lo publicado por la periodista Josmila Hernández en medio impreso y digital: “Por primera vez seis mujeres pescadoras de Paraguaná fueron reconocidas y condecoradas el sábado 06-03-2017 en medio de un acto cultural en el Complejo Cultural Alejo Díaz de Amuay, el cual estuvo encabezado por el ingeniero Henderson Colina coordinador de la Asociación Ecologista para la Preservación Ambiental (AEPA-Falcón) Organización No Gubernamental en el tema ambiental que se rige por los cánones del Programa de las Naciones Unidas”.
“Se condecoró a la primera mujer pescadora de Amuay, Carmen Benicia Sánchez, quien casualmente el 8 de marzo cumplió 100 años y gran parte de su vida la dedicó a la pesca, luego a las demás pescadoras: Sebastiana Díaz (86), Juana Valbuena (86), Juana Sánchez (86), María Ramona Sánchez (78) y Deisy Frontado (49), quienes recibieron sus merecidas condecoraciones de manos de las personalidades asistentes. Estuvieron presentes en el acto la diputada del CLEF Daicis López, el Defensor del Pueblo en Falcón Dr. Edisoie Sandoval, el concejal Rommy Falcón, el Cronista Oficial del Municipio Los Taques profesor Jesús Muñoz Freites, representantes de la Contraloría Regional, Ministerio PP de Pesca, Unamujer, Eunice Díaz y delegadas del CONPPA Tío Pedro, de la comunidad de El Supí”.

martes, 28 de febrero de 2017

· ESTEBAN GONZALEZ (II) ·

Por disciplina cronicaria, recordaremos que Esteban González es un personaje notable de Amuay, hijo de Antonio José Marín Brett y Juana Lucrecia González; sus abuelos fueron Salustiano ‘Tano’ Díaz y Estelita González y sus hijos son Esteban José, Edwin José, Egleida Josefina, Lucy Mercedes, Elesdy Josefina y Eric José. Tiene 16 nietos y un bisnieto, Luis Eduardo.
“Mi primer empleo fue pescando en cayuco a los 14 años y ayudando a tirar el chinchorro en la orilla; en 1961 conseguí empleo en Correos de Venezuela como cartero y repartía cartas y telegramas. Me resultaba duro cuando tenía que entregar telegramas que anunciaban muerte. Como cartero trabajé 19 años, luego trabajé 20 años en la refinería de Amuay con las contratistas Lancas, Rivaco, Encoma, Barfon y Vict, la que estaba haciendo para Lagoven el muelle de coquer. Tengo solamente la pensión del Seguro Social, ya que las contratistas no jubilaban, al terminar el trabajo lo retiraban a uno. Mi mujer y yo estamos pensionados y vivimos de la pensión, gracias al Comandante Hugo Chávez Frías”.
“Mi padre y mi abuelo tuvieron bodegas, hubo una gran prosperidad de bodegas, negocios de aparejos de pesca y tiendas de ropa en Amuay, y los propietarios eran Eduardo Marín, Abraham Granadillo, Salustiano ‘Tano’ Díaz Irausquín, Francisco Chico Guevara, Eduardo González, Gabriel Cuauro y Antonio Galicia, entre otros. Entre las bodegas recuerdo la bodega Paraíso de Abraham Granadillo, la Bodega Del Pueblo de Eduardo Marín, la Nueva Esparta de Francisco “Chien” Guevara, la de Antero Irausquín, la de Salustiano “Tano” Díaz Irausquín, la de Andrés Corcino Sánchez, la de Eloy Smith y la bodega de Víctor Laguna. Todos los trabajadores petroleros sacábamos fiado en esas bodegas y pagábamos semanal”.
“Yo era el Presidente de la Junta de Vecinos y organizaba las fiestas patronales de Amuay. En 1987 nos reunimos en la plaza y en dos busetas acompañamos a Henry Primera y a los taquenses a solicitar la autonomía para el municipio. Digamos que soy uno de los protagonistas de la separación del municipio del Distrito Falcón”. En Amuay todos éramos urredistas, votábamos por Unión Republicana Democrática, el partido de las tarjetas amarillas, por Jóvito Villalba, ya que nuestros padres eran margariteños como él. El Dr. Villalba pasaba sus vacaciones en Amuay”.
“Profesor Muñoz Freites, una historia extraña que me contó uno de mis tíos, que tenía un amigo que se llamaba Luis Sánchez, quien era muy mujeriego: no podía ver una falda porque se volvía loco. Él trabajaba con el finado Julio Díaz, y se paraba a las 2 am de su chinchorro a lavar el pescado que se iba a salar (no había neveras ni hielo), dormía en el patio y vio pasar una mujer hermosísima, y ni corto ni perezoso Luis se le pegó atrás. La mujer cogió la orilla de la playa y se fue caminando y él se le fue atrás”.


“Llegó al Rinconcito, pero al llegar al Playón la mujer se devuelve; pero él no se dio cuenta que le pasó por un lado; de pronto ve que la mujer va delante de él, de nuevo, y al llegar a la playa donde está la Isleta, se quitó la ropa y quedó totalmente desnuda. Luis corre y la alcanza e intenta agarrarla, la muchacha se le voltea y no le ve los ojos sino dos huecos profundos, y él pierde la voz y cae desmayado".

"En la mañana los hijos, al notar que no aparece, lo buscaron en el Rinconcito, y uno de ellos ve un bulto. Era su padre, desmayado en la orilla; desde esos tiempos este señor quedó mudo y les agarró miedo a las mujeres, regresaba temprano a su casa. No dejaba de tomar aguardiente, pero nunca más le fue infiel a su esposa”. El cuento se lo escribió a un sobrino quien también le ponía los cuernos a su mujer, y es común oírselo contar a los viejos pescadores de Amuay.