Alonso de Ojeda quien avista las costas de Paraguaná por primera vez un 9 de agosto de 1499.
Es terrible matar al prójimo; pero lo es más, cuando el motivo es la riqueza.
Fue Cristóbal Colón quien inicia la práctica del esclavismo, la explotación y la masacre de los autóctonos en el Nuevo Mundo. ¡Siembra las raíces del sistema de vejámenes contra la persona humana en esta Tierra de Gracia; ya que fue el primero en hacer esclavos a los indígenas. La arremetida toma dimensiones cruentas, la persecución contra los originarios habitantes era incesante!
La monarquía de los Reyes Católicos necesitaba mercados, metales preciosos y materias primas. Los ejércitos mercenarios, bandas de vándalos cargados de enfermedades y taras genéticas; los conquistadores, quienes vienen a bañar de sangre las tierras recién descubiertas, ¡matan sin descanso! En las escalinatas de la Catedral de Sevilla, a la sombra de la Cruz, solía reunirse lo peor de España: malandrines, (léase malandros), segundones, aventureros sin escrúpulos, sifilíticos, soldados sin empleos; prostitutas estigmatizadas por la gonorrea, exgaleotes o expresidiarios, todos llenos de ambición y codicia que deseaban marchar a la Indias Occidentales. La resistencia fue la respuesta de nuestros naturales, quienes no comprendían por qué estos señores les venían a despojar de sus tierras, sus mujeres, y a esclavizarlos.
Cada vez al amanecer no solo brillaba el sol y el verde intenso del monte, sino también la sangre de los nocturnos combates que las hordas de bandidos y malhechores europeos, con bellaca premeditación y alevosía, sostenían contra los desprevenidos meridionales. La soldadesca europea violaba a las indígenas, mutilaba, sodomizaba, torturaba y asesinaba a los niños.
Empalaba (introducir una vara por la boca hasta el ano) y desollaba vivos (quitar la piel con cuchilla) a los rebeldes que no se sometían a su voluntad. El enemigo de los genuinos dueños de todas estas tierras, se trazó una sórdida política contra ellos: hacerlos prisioneros para venderlos y exportarlos como mercancía a España y Santo Domingo, esclavizarlos para la servidumbre o para las largas, interminables y agotadoras jornadas en los yacimientos mineros, y aniquilar mediante la guerra genocida el resto de la gente para apoderarse de sus tierras. Esta política condujo al exterminio de la población.
No fue interés de los conquistadores, de una manera consciente, establecer un nuevo modo de vida; ya que su principal objetivo era enriquecerse, no por otra razón Alonso de Ojeda aniquiló a los pobladores de Cubagua y sus proximidades, sin dejar a nadie vivo en brutales e inhumanas labores de inmersión en búsqueda de perlas, comerciando esclavos y matando a azotes a los rebeldes recapturados y, como escarmiento este bárbaro conquistador se divertía mutilándoles las narices, cortándoles el pene a los hombres y los senos a las mujeres, para que no pudiesen amamantar a sus bebés, introduciéndoles a las mismas garrotes por la vagina, azuzando a los perros de presa para que le destrozasen y comiesen los escrotos a los amerindios.
Este es el mismo Alonso de Ojeda quien avista las costas de Paraguaná por primera vez un 9 de agosto. ¡Por Dios, señores!
¿Cómo escogieron ustedes esta fecha para glorificar a los matarifes españoles, se estima que entre 50 y 56 millones de indígenas murieron en América durante el primer siglo de colonización europea, lo que representó cerca del 90% de la población originaria del continente, millones de mujeres y hombres originarios a lo largo y ancho de nuestro Continente?
Los patógenos europeos como la viruela, el sarampión y la influenza fueron la causa principal, ya que los nativos americanos no tenían defensas biológicas contra ellos. (Guerras y violencia): Los enfrentamientos armados durante la conquista directa también cobraron millones de vidas. (Explotación y trabajos forzados): Los abusos, el sistema de encomiendas y la esclavitud en minas y campos diezmaron drásticamente a los sobrevivientes. Los historiadores aclaran que, aunque hubo violencia deliberada, la gran catástrofe demográfica fue en su mayoría un efecto colateral involuntario pero destructivo del contacto biológico y la explotación colonial.
Aceptamos que los fascistas, la derecha racista más recalcitrante celebre esta fecha como el Día de Paraguaná. Pero lo inaceptable es que un gobierno revolucionario lo haga, Gobernador Victor Clark Boscán le sugerimos que no se conmemore más el Día de PARAGUANÁ.
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