"Temor en el Pentágono: Tal parece que a Trump y sus halcones, les ha salido el tiro por la culata. Desplegaron unos cuantos barquitos y algunos marines en el Mar Caribe para intentar amedrentar a Venezuela y obtener algunas ventajas políticas, pero el panorama ahora pinta muy diferente.
Lo que han logrado con su·matonería es fortalecer al gobierno de Venezuela y fortalecer sus fuerzas armadas. En muy corto tiempo una gran cantidad de armamento ruso ha fluido hasta Caracas.
Rusia ya ha suministrado sistemas antibuque Bastion P, sistemas antiaéreos Pantsir-S1, Buk-M2E , Tor-M2 y drones de ataque Geran-2 a Venezuela, consolidando una cooperación militar que se ha intensificado desde el acuerdo de asociación estratégica firmado en mayo de 2025.
Esa jugada rusa ha sorprendido a Trump y al mismo Pentágono, porque representa un giro, un cambio de foco geoestratégico.
Y como si eso fuera poco, el vicepresidente del Comité de Defensa de la Duma Estatal, Alexei Zhuravlyov, declaró que Rusia no ve obstáculos para suministrar misiles Oreshnik y Kalibr a Venezuela, en el marco de su alianza militar estratégica.
Alexei Zhuravlyov, vicepresidente del Comité de Defensa de la Duma Estatal, afirmó el 4 de noviembre de 2025 que 'no ve ningún obstáculo' para que Rusia suministre a Venezuela los misiles balísticos Oreshnik y los misiles de crucero Kalibr.
Zhuravlyov justificó esta posibilidad señalando que 'no existe ninguna obligación internacional que impida a Rusia hacerlo', y que Venezuela es un 'país amigo' con el que Moscú mantiene una relación técnico-militar muy profunda.
Esta declaración causo un verdadero "escalofrió" en los pasillos del Pentágono. La declaración se produjo en medio de una creciente presencia militar estadounidense en el Caribe, incluyendo el despliegue del portaaviones USS Gerald R. Ford.
Aunque no se ha confirmado una transferencia inmediata, la posibilidad ha generado preocupación en círculos estratégicos occidentales, por el alcance potencial de los misiles desde territorio venezolano.
Los sistemas Oreshnik y Kalibr tienen capacidad para alcanzar bases estadounidenses en el Caribe, el Golfo de México e incluso el sur de USA desde territorio venezolano. Esto altera el equilibrio estratégico regional.
Aunque no se ha emitido una declaración oficial detallada, fuentes cercanas al Departamento de Defensa han calificado la maniobra como 'provocadora' y 'una amenaza potencial a la seguridad regional'. Parece que allí les duele mucho a los estadounidenses, sentir el calorcito de los misiles rusos cerca de sus costillas.
Esta jugada rusa parece tener múltiples objetivos: Es una forma de disuasión indirecta: Enviar armas a Venezuela presiona a USA para que reduzca su apoyo a Ucrania, bajo la amenaza de abrir un frente cercano a su territorio.
Al mismo tiempo, refuerza la alianza militar con Venezuela, que ha sido uno de los pocos países latinoamericanos que mantiene cooperación técnico-militar con Moscú.
Y finalmente este es un mensaje global: Rusia demuestra que aún tiene capacidad de proyección estratégica fuera de Eurasia, desafiando el dominio estadounidense en su 'patio trasero'.
El presidente Trump al ser informado de esta situación , ha solicitado una revisión urgente de las capacidades de defensa en el Caribe, incluyendo el despliegue naval y aéreo en Puerto Rico y Florida.
¿Y quien garantiza que esos misiles no vayan en estos momentos rumbo a Venezuela"?
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