Un pueblo con un pensamiento *crítico, con conciencia histórica, ha adquirido el conocimiento necesario para transformar el hecho histórico (la sociedad) que interpreta*. El pueblo educado, culto, con una sólida memoria histórica y una blindada identidad nacional, no le es dado a ser engañado y siempre pensará en soluciones transformadoras y libertarias. *El estudio de la historia es la artillería para combatir el colonialismo del saber,* es la garantía para triunfar dentro del alma de un pueblo.
Desconocer la historia es un eslabón acerado y muy fuerte de la cadena de la opresión y la dominación de un pueblo, imposibilitado que logré comprender que el colonialismo no solo es la conquista y ocupación de un territorio, la opresión del pueblo, sino que también es el control de la economía a través de las finanzas, de los recursos naturales y del monopolio de los sectores más dinámicos de la economía nacional. La historia le permite comprender que esta es una modalidad distinta que garantiza el dominio imperial, sin la presencia militar directa.
Los gobiernos lo saben, tienen conocimiento de la gran importancia de la historia para formar la conciencia patriótica nacional, pero *no hay apoyo, ni fomento de estimular organizadamente en todo el territorio nacional, en cada municipio, en cada alcaldía, comuna y consejo comunal, en las escuelas y liceo, en todo espacio público, el estudio histórico de los pueblos, ni hay bibliotecas, ni imprentas, ni política editorial masiva, ni fomento serio y coordinado de las lecturas como política de Estado, como tampoco refundar la institución del cronista de las ciudades o del instituto de historia en cada municipio.*
Para el colmo de todos los males, encontramos a unos (abundantes) *»representantes» políticos sin disciplina de leer libros de historia, ni de ningún tipo*, sin darle la importancia que tiene su estudio carecen de los fundamentos teóricos sobre la realidad, la identidad nacional y su vínculos con el poder, siendo frágil, débil su ideario, su pensamiento, «líderes» que queda atrapado en la cultura de las clases dominantes, así obstaculiza y frena el cambio social, careciendo de la conciencia que le permita descubrir su ignorancia.
Cierro este breve ensayo con el pensamiento de Simón Bolívar cuando afirmó: *»Brindo por la verdad que siempre sale a la luz…por los hombres valientes que siempre hacen lo correcto…por América que merece libertad, construida con honor, no con la mentira del veneno».*
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