Los historiadores sitúan su nacimiento antes de la muerte de Herodes (4 a.n.e), por lo que el calendario gregoriano actual tiene un desfase de unos 4 a 6 años. No nació en un año cero ni el 25 de diciembre., sino en septiembre.
Los evangelios coinciden que nació en Belén, pero fue criado en Nazareth.
Los evangelios tradicionales narran su nacimiento mediante la intervención divina (concepción virginal por obra y gracia del Espíritu Santo), siendo María su Madre, según la tradición cristiana y diversas interpretaciones bíblicas una mujer no tocada por hombre cuando lo concibió, María, la Madre de Jesús, era descendiente del rey David. Este linaje es fundamental para cumplir las profecías del Antiguo Testamento que establecían que el Mesías vendría de la línea real de David, lo que le dio a Jesús su linaje terrenal, José fue su padre adoctivo y maestro en el oficio de carpintero. Jesucristo era el Hijo de Dios.
Señor, ¿será cierto que nos has olvidado, y estás ocupado creando otros mundos? ¿Eres tú aquel a quien esperamos? o ¿hemos de esperar a otro? ¿Eres tú el verbo, la palabra pura, el pensamiento puro, que no necesita de un cerebro que le piense, sino que se piensa así mismo, el hacedor del cielo y de la tierra?, Dios de Abraham, de Isaac, de Jacob, de Ismael y los ismaelitas. El Todopoderoso encarnado, El Mesías, o como dicen los hermanos musulmanes: "El más grande de los profetas", El Salvador anunciado a Israel, el Hijo de Dios quien venía según los hebreos a liberarlos de sus cadenas de opresión, a restituir la independencia de su reino terrenal y a derrotar a los romanos.
Señor estabas en el mundo y por Ti fue hecho el mundo, pero el Orbe no te reconoció. Viniste a los tuyos, pero los tuyos no te recibieron. La promesa no se iba a realizar tal como se esperaba, el pueblo judío soñaba con un Reino de Gloria como el Reino del rey David, con un rey de Reyes; pero la Divina Providencia vino con sencillez, humildad y pobreza. Llegó a curar lacerados por las llagas y las pústulas supurantes y malolientes, hombres y mujeres con sífilis, ciegos, mujeres con hemorragias, leprosos, orates, alucinados, turbados, tarados, mudos, sordos, paralíticos; resucitar difuntos (Los evangelios registran que Jesús resucitó específicamente a tres personas durante su ministerio terrenal:
La hija de Jairo (Marcos 5:21-43): Una niña de 12 años a quien tomó de la mano.
El hijo de la viuda de Naín (Lucas 7:11-17): Un joven que estaba siendo llevado a enterrar.
Lázaro de Betania (Juan 11:1-45): Amigo de Jesús, quien llevaba cuatro días muerto y estaba putrefacto en la tumba).
Estas acciones demostraron, según el relato bíblico, su poder sobre la muerte.
Según la Biblia vino al mundo a perdonar pecados, salvar menesterosos, líder de muchedumbres de desposeidos,-quien expresó bienaventurados los pobres porque de ellos es el Reino de Los Cielos-, líder de hambrientos, perseguidos, excluidos, indigentes, desvalidos, discapacitados, huérfanos y quien le dijo a los judíos que iban a lapidar a una mujer adultera: "que tiré la primer piedra quien este libre de pecados".
El mandamiento principal de Jesús, considerado el "primero y gran mandamiento", es amar a Dios con todo el corazón, alma, mente y fuerzas, según Mateo 22:37-38 y Marcos 12:28-37. El segundo, inseparable del primero, es amar al prójimo como a uno mismo.
La famosa frase bíblica sobre la dificultad de los ricos para entrar al Cielo, pronunciada por Jesús, se encuentra en Mateo 19:24 (y pasajes paralelos): «Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el reino de Dios». Esta enseñanza enfatiza la dificultad de la salvación cuando las riquezas materiales ocupan el lugar de Dios.
Las bienaventuranzas del Sermón de la Montaña son 8:
1) "Bienaventurados los pobres en espíritu, porque el reino de los cielos les pertenece."
2) "Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados.
3) Bienaventurados los humildes, porque recibirán la tierra como herencia."
4) "Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados."
5) "Bienaventurados los compasivos, porque serán tratados con compasión."
6) "Bienaventurados los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios.*
7) "Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios."
8) "Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque el reino de los cielos les pertenece."
Jesús el hombre justo quien fue clavado a un madero -manera cruel y terriblemente dolorosa de morir) junto con ladrones, era amigo de publicanos, incrédulos, pecadores, en fin, los afligidos y desamparados de siempre; ya que los supuestos justos, los sacerdotes del Templo de Jerusalén, los purpurados tramoyistas lo rechazaban, a los ricos insaciables en su sed de ganancias a quienes les dijo: "Yo les aseguró que un rico difícilmente entrará en el Reino de los Cielos. Se lo repito: Que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre al Reino de los Cielos." Mateo 19, 20, 30.
Los fariseos hipócritas, "los buenos" no le necesitaban, nació Yeshua pobre y vino a salvar a los pobres, fue el líder de los pobres, de los que sufren. Jesús de nada quiso excetuarse; fue el tierno niño de Belén ciudad Palestina (El Mesías, terrenalmente era un judío Palestino) quien nació en un pesebre maloliente y sucio. El carpintero laborioso, el exegeta erudito defensor de su fe, a latigazos arrojó a los mercaderes del Templo; el que por amor perdonó a la Magdalena, el que convirtió el agua en vino para que los invitados a una boda siguiesen compartiendo con alegría bajo el influjo de la embriaguez, el hacedor de prodigios, que multiplicó los panes y los peces para darle de comer a los hambrientos que le seguían, el crucificado del Monte del Calvario o Monte de la Calavera, que vivió siempre en pobreza, líder de muchedumbres paupérrimas, quien muere por un mundo de justicia social, de justa distribución de las riquezas, de paz y por la sociedad de iguales. Su doctrina fue y es hoy de amor al prójimo, de seder lo que se tiene entre los que nada poseen.
Día a día en el silencio de las conciencias, como producto de las buenas y malas acciones Jesucristo, El Mesías es recibido por los suyos y a la vez es desconocido y condenado a muerte a todo lo largo de las centurias por los impuros de corazón, los ávidos y crueles explotadores, que sólo piensan en enriquecerse y acumula capitales, idólatras de sí mismo, del egoísmo, el interés egoista y de la insaciable sed de ganancia. Depravados bandidos que sólo piensan en rendirle culto al vil dinero, la maldad y a la acumulación de riquezas quienes difícilmente entraran en el Paraíso, sino se desprenden de las riquezas y ayudan a los pobres. Él es el Camino, la Verdad y la Vida quien cree en Él, vivirá para siempre.