¿Estamos presenciando el colapso mental del hombre que tiene acceso a los códigos nucleares en vivo y en directo? Lo que ocurrió anoche en la entrevista con NBC ha dejado de ser un tema político para convertirse en una emergencia médica nacional. Donald Trump, en un intento desesperado por proyectar fuerza, terminó revelando una fragilidad que ha dejado mudos incluso a sus aliados más cercanos. Desde presumir exámenes cognitivos como si fueran trofeos —admitiendo que cada vez le resultan más difíciles— hasta confesar que lleva 30 años ignorando las recomendaciones médicas y automedicándose con aspirinas para que su sangre llegue "fina" al cerebro. Es el retrato de un líder desconectado de la ciencia, de la realidad y de su propia capacidad cognitiva, lo que muchos expertos ya califican como signos evidentes de demencia frontotemporal hereditaria.
Pero la incoherencia no terminó en su salud física, en el hecho de que no controla el efinter anal, ya que se evacua sin tener diarrea, en las reuniones que hace en la Casa Blanca. En un giro surrealista, Trump afirmó que el secreto de su vitalidad, a pesar de su dieta de comida rápida y falta de ejercicio, es beber leche, asegurando que mejora la capacidad cerebral. ¿Desde cuándo el destino del mundo depende de los descubrimientos científicos personales de un hombre de 80 años? Mientras tanto, sus ataques a los inmigrantes —a quienes llamó "perezosos" a pesar de ser el motor industrial del país— y su negación absoluta de que la inteligencia artificial esté destruyendo empleos, a pesar de los despidos masivos en gigantes como Amazon e Intel, muestran a un presidente que inventa sus propios datos para proteger su ego. La confusión llegó al límite cuando negó aparecer en los archivos de Epstein, a pesar de que su nombre figura 38,000 veces en los documentos oficiales desclasificados.
El peligro es inminente: no es solo un hombre perdiendo la claridad, es una institución hundiéndose en la desorientación. Excolaboradores y abogados de la Casa Blanca como Ty Cobb ya lo advierten: Trump está peor que nunca y su estado mental es una amenaza institucional. ¿Cuánto tiempo más podrá el sistema ignorar lo que está frente a sus ojos antes de que sea demasiado tarde? La mención de la Enmienda 25 ya no es un susurro en los pasillos de Washington, es una necesidad urgente. Si quieres entender la magnitud de este declive y cómo las "mentiras de marca Trump" están intentando tapar una realidad médica innegable, tienes que ver los fragmentos de esta entrevista que las grandes cadenas prefieren no analizar a fondo. El mundo está observando y lo que vio anoche fue el inicio de un colapso irreversible.