· LA CRÓNICA TAQUENSE ·
BLOG DE LA OFICINA DEL CRONISTA OFICIAL DEL MUNICIPIO LOS TAQUES, PROFESOR JESÚS MUÑOZ FREITES. PARAGUANÁ, ESTADO FALCÓN.
lunes, 1 de junio de 2026
FACHADA DE FABRICA DE BEBIDAS GASEOSAS "EUREKA", DE LAS PRIMERAS FÁBRICAS DE REFRESCO DE VENEZUELA, ES POSIBLE QUE FUERA LA PRIMERA, ESTUVO EN LA CALLE REAL DEL GUARATARO, PARROQUIA SAN JUAN, CARACAS. AÑO 1930.
Fachada de la Fábrica de Bebidas Gaseosas "EUREKA", de las primeras fábricas de refrescos de Venezuela, si no la primera, estuvo ubicada en la calle real del Guarataro, parroquia San Juan, Caracas, año1930.
domingo, 31 de mayo de 2026
CORONELA MANUELA SÁENZ.
Quito, 27 de diciembre de 1797, nace Manuela Sáenz de Vergara y Aizpuru en una ciudad andina que aún se siente española, hija de Simón Tadeo Sáenz y María Joaquina Aizpuru, criada entre conventos y salones criollos, con una educación que le dio letras y una rebeldía que nadie le enseñó. A los veinte años se casa con el comerciante inglés James Thorne, pero el matrimonio es un acuerdo frío. Manuela no está hecha para la quietud.
En 1822 la independencia quema los Andes, Lima ha caído, Quito se levanta, y en el norte El Libertador Simón Bolívar avanza con su ejército, Manuela lo ve por primera vez en un baile en Quito. No es un flechazo cualquiera, es el encuentro de dos fuerzas que se reconocen: él, el Libertador que sueña la Patria Grande, ella, una mujer que ya cabalga, dispara y organiza conspiraciones en la sombra, dejan todo y se vuelven inseparables. Amantes, sí, pero también compañeros de guerra.
Manuela no se queda en el salón, se viste de uniforme, monta a caballo, maneja armas, y en la batalla de Pichincha y Junín actúa como oficial. En 1824 el Congreso de la Gran Colombia le da el grado de coronel, San Martín le entrega la Orden del Sol del Perú. Pero su acto más famoso ocurre la noche del 25 de septiembre de 1828 en Bogotá. Un grupo de conspiradores entra al palacio para matar a Bolívar, Manuela lo despierta, lo ayuda a escapar por una ventana, y sola frente a los asesinos gana tiempo para que él huya, desde entonces Bolívar la llama “Libertadora del Libertador”.
Fue su edecán, su archivista, su consejera es guardó sus cartas, entendió su proyecto político mejor que muchos generales, en la plaza de Quito sofocó un motín, en Ayacucho estuvo cerca del campo de batalla es para ella la independencia no era solo militar, era una idea de nación grande, libre, sin jerarquías coloniales.
Cuando El Libertador Simón Bolívar muere en 1830 y la Gran Colombia se deshace, la çoronela Manuela cae con él. Los nuevos gobiernos la ven como peligrosa, escandalosa, una mujer que se metió donde no debía, la destierran, le quitan los bienes, la denigran. Se exilia en Paita, Perú, un puerto polvoriento frente al Pacífico. Allí vive pobre, vende tabacos y dulces, recibe visitas de Giuseppe Garibaldi y Herman Melville, y conserva las cartas de Bolívar como reliquias. Muere de difteria el 23 de noviembre de 1856, a los 58 años.
El siglo XX la rescató del olvido, Ecuador y Venezuela la ascendieron a general post mortem, hoy es símbolo del feminismo latinoamericano, no solo por amar al Libertador Simón Bolívar, sino porque peleó una guerra de hombres con armas de hombre y mantuvo una idea de patria cuando todos la estaban partiendo.
MANUEL ANTONIO MATOS BANQUERO PRESO EN LA CIUDAD DE CARACAS, FUE MANDO A DETENER POR EL GENERAL CIPRIANO CASTRO.
El primer banquero preso en Caracas Manuel Antonio Matos
Corría 1899 y el país se debatía entre el desgaste de un gobierno moribundo y la esperanza de un nuevo orden.
Desde los Andes, el general Cipriano Castro irrumpía con su Revolución Liberal Restauradora, y el 23 de octubre entraba triunfalmente a Caracas. Allí lo esperaba Manuel Antonio Matos, el hombre más rico de Venezuela, banquero todopoderoso y principal accionista de los bancos Venezuela y Caracas.
Matos, ejerciendo de presidente encargado tras la huida de Ignacio Andrade, entregó el poder con una cordialidad que ocultaba recelo:
—Bienvenido, General… cuente con nuestra colaboración—, le dijo con temple.
—Lo tendré en cuenta, caray…—respondió Castro, con ese tono entre burlón y desconfiado que tanto lo caracterizaba.
Días después, el nuevo Presidente lo llamó a la Casa Amarilla.
—La nación está quebrada. Necesitamos dinero—, dijo con crudeza.
Matos, acostumbrado a ser cortejado por los políticos, no esperaba tal exigencia.
—Mi General… reales no hay… pero mucha disposición política sí…—respondió, buscando ganar tiempo.
Pero Castro no estaba para rodeos. Al día siguiente, Matos y un grupo de banqueros fueron vistos, muy bien trajeados, camino a La Rotunda. No era una cita de negocios, sino su arresto. La prisión más temida de Venezuela albergaba ahora a los reyes del capital.
El golpe fue certero: Castro obtuvo el dinero y consolidó su poder. Pero la humillación encendió la furia del banquero:
—Este hombrecito de Capacho… me las paga—, masculló Matos.
No tardó en cumplir su amenaza. En 1901 lideró la Revolución Libertadora, una vasta coalición de intereses económicos y caudillos disidentes. Fue la mayor amenaza al poder de Castro. Sin embargo, el “Cabito” resistió, y Matos volvió a La Rotunda, derrotado.
Una vez más, el poder político vencía al económico. Fue la primera vez que un banquero fue encarcelado en Caracas, y el inicio de una larga historia de tensiones entre los dueños del dinero y los dueños del poder.
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