Para muchos puede ser solo una fecha histórica. Para mí no lo es. Para mí es el recuerdo vivo de un pueblo que decidió existir incluso cuando el mundo miraba hacia otro lado. Es la prueba de que la dignidad no se ocupa, no se bombardea y no se negocia: se defiende.
Quiero felicitar al pueblo saharaui. Pero no desde la distancia, sino desde el vínculo profundo que siento con vuestra lucha, con vuestra historia y con vuestra resistencia. Porque durante todos estos años me habéis enseñado algo que ningún libro puede explicar: que la esperanza también puede ser una forma de combate.
La República Árabe Saharaui Democrática (RASD) proclamó su independencia el 27 de febrero de 1976 en Bir Lehlu. Esta declaración, impulsada por el Frente Polisario, coincidió con la retirada de las últimas tropas coloniales españolas del Sahara Occidental, marcando el inicio de la lucha por la autodeterminación frente a la ocupación marroquí.
Han pasado décadas desde aquella proclamación de 1976. Décadas de exilio en el desierto, de familias separadas por un muro, de represión en los territorios ocupados, de promesas internacionales incumplidas. Décadas en las que cualquier otro pueblo podría haber desaparecido como sujeto político. Pero el pueblo saharaui no lo ha hecho. Sigue en pie. Sigue organizado. Sigue creyendo en su derecho irrenunciable a ser libre.
La RASD no es solo una estructura política. Es la materialización de una voluntad colectiva de existir como nación. Es el símbolo de que la legitimidad no la otorgan las potencias, sino los pueblos cuando deciden caminar juntos hacia su futuro.
Hoy quiero reconocer especialmente a quienes han sostenido esta lucha día tras día: a las madres que levantaron escuelas en medio del desierto, a los combatientes que defendieron su tierra, a la juventud que no acepta la resignación, a las personas que resisten en las ciudades ocupadas sabiendo que cada gesto puede tener un precio. Vosotros sois la verdadera fuerza de la historia.
También quiero decir algo que siento profundamente: el pueblo saharaui no está solo. Somos muchas las personas en el mundo que hemos aprendido de vuestra dignidad y que consideramos vuestra causa como propia. Yo, personalmente, siento una deuda imposible de medir con vosotros. Porque en vuestro país encontré amistad, familia, valores y sentido de compromiso. Porque me habéis acogido como uno más.
Por eso hoy no solo felicito un aniversario. Hoy reafirmo un compromiso.
El compromiso de seguir denunciando la ocupación.
El compromiso de seguir explicando vuestra historia.
El compromiso de seguir caminando a vuestro lado hasta el día en que el Sáhara sea libre.
Felicidades por vuestra República.
Felicidades por vuestra resistencia.
Felicidades por seguir siendo un ejemplo para el mundo.
¡Viva el Sáhara Libre, Soberano e Independiente!"
Fito T.
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