Martes Santo nos recuerda que Jesús sabía lo que le venía y aún así siguió adelante con amor por el prójimo y obediencia, aún rodeado de traición y negación, su voluntad permaneció firmer en la voluntad del Padre.
Este día nos llama a examinar nuestra fidelidad, a no alejarnos de Cristo y a permanecer sinceros delante de Él, a recordar que si alguien dice que ama a Dios y no ama a su prójimo es un detestable mentiroso. Jesús conoce el corazón humano, pero aún así ofrece la gracia, la salvación y la verdad.
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