Para secuestrar al Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela Nicolás Maduro Moros y a la Primera Dama Cilia Flores, no dudaron en asesinar a guardias que se encontraban en su tiempo de descanso y a civiles venezolanos que nada tenían que ver. Para asesinar a un Jefe de Estado iraní de 86 años que estaba en su casa, tampoco tuvieron reparo en quitarle la vida a su nieta de apenas 14 meses. No son adversarios políticos, son cobardes asesinos que siembran de luto naciones y familias enteras para intentar alcanzar sus objetivos. Por Martha Lidia Ferreira.
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