Pudo levantarse frente al mar de La Guaira, pero terminó transformando para siempre el paisaje político y urbano del oeste de Caracas. Una decisión basada en estudios geológicos evitó que uno de los mayores proyectos habitacionales del país se construyera sobre un terreno considerado inestable. Sin saberlo, aquel cambio alteró también el curso de la historia venezolana.
Una portada de El Diario de Caracas, rescatada de la colección del cronista barquisimetano Carlos Guerra Brandt (Carlos Guerra Brandt), conserva el anuncio que sorprendió a la opinión pública: la Urbanización 2 de Diciembre, prevista originalmente para La Guaira, sería edificada en el oeste de Caracas porque los estudios de suelo descartaban la estabilidad del terreno costero.
La decisión fue tomada durante el gobierno del general Marcos Pérez Jiménez. El urbanismo, concebido para albergar a miles de familias trabajadoras, llevaba el nombre de la fecha en la que el mandatario asumió el poder: el 2 de diciembre de 1952. La portada incluso muestra al gobernante y a su equipo revisando las maquetas del ambicioso proyecto, testimonio de una obra que buscaba convertirse en emblema del llamado Nuevo Ideal Nacional.
Pero la historia cambió el significado de aquellos edificios. El 23 de enero de 1958, la caída de Pérez Jiménez puso fin a la dictadura y abrió una nueva etapa democrática. En medio de la celebración popular, la urbanización perdió el nombre con el que había sido concebida y adoptó otro que reflejaba el nuevo tiempo político: 23 de Enero.
Desde entonces, aquel conjunto residencial dejó de ser únicamente una obra de ingeniería para convertirse en uno de los espacios urbanos con mayor carga simbólica de Venezuela. Lo que comenzó como un proyecto bautizado en honor a un gobierno terminó recordando, para siempre, la fecha de su caída.
A veces la historia cambia por una batalla. Otras, por un estudio geológico. En este caso, la estabilidad del suelo modificó el mapa de Caracas y dio origen a un nombre que todavía permanece vivo en la memoria del país.
📷Archivo del cronista Carlos Guerra Brandt
Atendiendo a la advertencia de ser respetuoso en los comentarios, solo voy a expresar que esa información no es cierta. Para esa fecha El Diario de Caracas no había sido fundado; y, de acuerdo a la fecha de la supuesta publicación de la noticia -año 1957- ya se habían habitado algunos de los edificios. Si, me fui a la IA y solicité una averiguación profunda que me sacaron de las dudas respecto, sobre todo, al ruido que me hizo el nombre del supuesto periódico. Pero es que, además, el texto del pie de página es un sin sentido.
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