El imperio depredador, cada día se da cuenta de lo estúpido que ha resultado sancionar, bloquear y hasta fomentar guerras en otros países, en vez de haber concertado acuerdos de cooperación energética, con aquellos que tienen los recursos esenciales para ello.
Trump, en medio de su desespero y afán, porque cree o sabe que va a perder las elecciones de Noviembre, no halla que hacer para remendar sus propias malas decisiones, y poder proveer, al menos de gasolina y gasoil a su país, a los precios que se vendían al público, antes de que él llegara a su caótico segundo mandato.
Y es que pretendió avasallar a Irán para apropiarse de su petróleo, y el fracaso no pudo ser mayor...
Pero antes, como para dar una muestra de poder bélico y omnipoder imperial, actúa cobardemente, como matón de barrio, frente un país notablemente desigual en cuanto a poder militar como lo es la República Bolivariana de Venezuela, con la misma pretensión de apropiarse del petróleo de ese país, pero se encuentra con una industria petrolera diezmada por las sanciones y el bloqueo, aplicados por el mismísimo torpe imperio, que, con la justificación de que sectores apátridas que fungen como oposición venezolana pedían, le aplicara, tampoco ha podido nivelar el desvío de petróleo, y por tanto, la elaboración de combustibles a precios razonables, que se necesitan en Estados Unidos. Por lo que los precios de los combustibles, se han duplicado, desde el momento en que en su segundo mandato comenzó a agredir a los países de los cuales pretendía obtenerlos, bien fuese por la vía del robo, de la piratería, o de posibles negociaciones.
Hoy, con las cada vez mas cercanas elecciones de 'medio-término', y con el desespero en tono mayor, ha recurrido a la Federación Rusa, y a su presidente, Vladimir Putin, para un improbable o muy poco probable suministro ruso de gasoil, para tratar de reducir, tanto los precios de los combustibles en EEUU, como los precios de los miles de productos que se trasladan por todo el país, en camiones movidos por gasoil.
Entonces hace el anuncio público de un 'presunto' convenio para hacer llegar gasoil ruso al país, y lo incluye, como tantas otras mentiras incluídas, dentro de 'su campaña' para esas elecciones de noviembre.
Pero resulta que en otra de las tantas torpezas cometidas por el inteligente Donald Trump, éste ha sido el principal atizador de la guerra que sostienen Rusia y Ucrania... el que ha incitado a los gobiernos de los países europeos, a que se involucren en defender a Ucrania y atacar a Rusia, y el que ha volcado a la mayor parte de países miembros de la OTAN, para que suministren armas a Ucrania, que ya cuenta hasta con pocos hombres para accionarlas.
¿ Y cuál ha sido el resultado de lo que ha pasado, frente a lo que hace hoy Trump, recurriendo ante Putin ?
Pues algo parecido, -aunque guardando las distancias y las circunstancias-, con lo que ha sucedido con Venezuela.
A Rusia también la han sancionado, también la han bloqueado, e indirectamente la han agredido utilizando a Ucrania, en la última (o penúltima) carnicería montada. Y desde Ucrania, con misiles y drones aportados por la OTAN, han dañado importantes refinerías rusas. Por lo que hoy, Rusia también tiene problemas con su propio suministro y distribución de combustibles internamente ...
Pero Putin le sigue el juego. Accede al convenimiento de enviarle gasoil, pero sabe que solamente puede hacerlo en proporciones muy pequeñas, por lo que ahora ya sabemos... Tan pequeñas, que poco o nada van a influir en la disminución de los precios del gasoil en EEUU, tampoco en los costos de transporte de mercancías, bienes, partes, etc., y menos en combatir el aumento de la inflación en general...
Que es lo que al fin y al cabo, determinará la decisión de los votantes que acudan a las mesas el próximo 7N.
(mra)
ANALISIS DEL ENSAYO DEL PROFESOR RUGUELES. Autor profesor Jesús Muñoz Freites.
La frase "cuando el imperio se pica él mismo las espuelas" es una potente metáfora literaria y política que evoca la autodestrucción, la hybris (arrogancia ciega) o la autolesión de una gran potencia económica, militar o política.
Dado que no existe una única obra de arte universal con ese título exacto, este concepto se traduce visualmente a través del lenguaje de la caricatura política decimonónica o la pintura alegórica clásica.
Así se puede estructurar conceptualmente el diseño de este dibujo alegórico:
1. El Personaje Central (El Imperio)
La fisonomía: Una figura imponente, un rey, emperador o una personificación nacional (como el Tío Sam, John Bull o un César romano) que viste ropajes lujosos pero visiblemente rasgados o desgastados por sus propios excesos.
La contradicción física: El personaje no está montando un caballo; él mismo es el jinete y la montura al mismo tiempo. Se encuentra en una postura híbrida, humana o cuadrúpeda, demostrando que su propia fuerza es la que sostiene su peso.
2. El acto de picarse las espuelas.
El acto de "picarse": El personaje tiene unas espuelas doradas de gran tamaño atadas a sus propios talones. En un gesto de furia ciega, impaciencia o desesperación por avanzar rápido, clava con fuerza los talones contra sus propios flancos o muslos.
El efecto visual: De las heridas autoinfligidas no brota sangre común, sino elementos simbólicos que caen al suelo: monedas de oro, decretos rotos, soldados en miniatura o gotas de petróleo, representando el despilfarro de sus propios recursos.
3. El Entorno y los Elementos Simbólicos
La corona tambaleante: En su cabeza, una corona imperial o un laurel se va de lado, a punto de caer debido al brusco movimiento que hace al espolearse.
El látigo o la rienda: En sus manos sostiene unas riendas que están atadas a su propia boca, tirando con tal fuerza que se infringe dolor a sí mismo, reforzando la idea del autocontrol destructivo.
El fondo: Un paisaje de monumentos colosales en ruinas o columnas agrietadas que evocan la caída de Roma o imperios clásicos, envuelto en el humo de batallas que él mismo provocó.
¿Qué mensaje transmite este dibujo?
Este diseño ilustra perfectamente el concepto de soberbia imperial: la situación en la que un poder central, obsesionado con expandirse, acelerar su dominio o aplastar a sus enemigos, ignora que sus medidas (sanciones mal calculadas, guerras de desgaste, sobreextensión militar) le causan más daño a sí mismo que a sus rivales. Es el imperio acelerando su propia caída por pura intransigencia.
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