miércoles, 11 de febrero de 2026

UN 3 DE ABRIL DEL AÑO 1565 EL PIRATA JOHN HAWKINS LLEGÓ CON ESCLAVOS Y MERCANCÍA A TIERRAS DE BORBURATA.


Borburata, situada en el estado Carabobo, Venezuela, es uno de los asentamientos más antiguos del país, fundado el 24 de febrero de 1548 por Juan de Villegas como "Nuestra Señora de la Concepción de Borburata". Históricamente, fue un punto de conexión indígena y un puerto colonial crucial, azotado por piratas y el tirano Aguirre. Actualmente, es un pueblo pintoresco, famoso por su arquitectura colonial, el cultivo de cacao y la devoción al Santo Cristo de la Salud. 

El 3 de abril del año de 1565 el bucanero John Hawkins llegó con esclavos y mercancías, a tierra de Borburata, pueblo costero del hoy Estado Carabobo, los españoles se negaron a hacer negocio con el pirata por estar prohibido por la Corona española. El recién llegado fue de la opinión que no tenían ningún impedimento, ya que Inglaterra y España no estaban en guerra. El gobernador sin fuerza militar le pidió unos días, un tiempo prudencial para dar respuesta a sus requerimientos. Hawkins aceptó previo *SECUESTRO* de cuatro españoles, en condiciones de rehenes en garantía a sus pretensiones. A los treces días siguientes John Hawkins desembarca en puerto con cien hombres armados. El gobernador español Bernáldez accedió y los españoles estuvieron negociando con los piratas ingleses hasta el 28 de abril de 1565. No tuvo alternativa el gobernador español, carente de defensa y de gente no tenía ninguna opción, sino de complacer al bucanero ante la amenazas.

El pirata en una correspondencia dirigida al gobernador le expresó amenazadoramente: “Cuidese mi señoría de provocar mi irritación, ni moverme a hacer lo que yo por mi parte no haría, como resultará inevitable si su señoría me niega la licencia que pido”. Añadiendo que de ocurrir cualquier eventualidad sería de la única responsabilidad del gobernador. 

Un día tres también, pero del mes enero de 2026, el moderno pirata, Donald Trump, creyéndose dueño del mundo, moviliza todo su poderío militar, submarino nucleares, buques, aviones, helicópteros, drones de última generación y expertos marines, con tal respaldo y logística militar bloquea las costas venezolanas, también el espacio aéreo, previo a la planificada invasión del suelo venezolano, mediante misiles ultramodernos, hace estallar pequeñas lanchas de inocentes pescadores, que mueren en la acción criminal del nuevo bucanero. 

El pirata del norte, renovado inglés, en su afán de control del comercio, de los recursos naturales vocifera contra la institución presidencial venezolana, grita una y mil amenazas, se roba buque cargado de petróleo, impide el libre tránsito marítimo y hace su incursión asesina a los tres días del año nuevo, del siglo XXI y así como el pirata
John Hawkins, quien apresó a los cuatro españoles y los mantuvo como rehenes, está versión moderna de corsario naranja, *SECUESTRA* al presidente Nicolás Maduros Moros y a su esposa Cilia Flores y con alarido de fiera expresa que es dueño de Venezuela, luego de haber dejado más de cien muertos entre civiles, militares y haber ajusticiado a 32 compañeros de la patria de José Martí, cubanos que tenían como responsabilidad cuidar la vida del presidente. Combatientes de las mejores causas internacionales por la liberación de los pueblos, el respeto a su soberanía y la solidaridad con las luchas de América la nuestra.

Este corsario del norte viola leyes internacionales, ignora las leyes de su propio país, no le participa al Congreso Norteamericano la acción militar de guerra a lo que está obligado, en su incursión asesina a inocente población civil. Es un nueva versión de Colón o de Hitler en sus actuación genocida. 

El moderno bucanero busca adueñarse de Venezuela mediante el pillaje, el saqueo con descaro y cinismo dice que “va a recuperar la industria petrolera que los venezolanos le han robado”, se proclama dueño de ellas aunque están en espacio venezolano, protegidas por leyes y la soberanía territorial. Afirma que “gobernará a Venezuela, manejará su petróleo y será el tutor de una transición política”. Se considera el protector, un Superman, un héroe del sistema capitalista, es la mano ejecutora de un modo de producción en una fase superior de cuando el otro filibustero, en el siglo XVI invadió en nombre de ese mismo capitalismo pero en su fase naciente mercantilista.

Mayor agresión a la soberanía de la patria de Simón Bolívar, a la pretención de convertirla en un país ocupado, en un protectorado no había ocurrido con tal magnitud desde la época de la conquista en 1498 o desde 1902-1903, como se prefiera ver.

La actuación del nuevo pirata es una declaración de guerra permanente que amenaza, subordina, coacciona y domina, desaparece la institucionalidad republicana como expresión del poder del pueblo y propone nueva servidumbre y vasallaje político a los designios e intereses de los EE.UU, inaceptable y contraria a la libertad del pueblo venezolano y a su espíritus como nación libre e independiente.

Lo ocurrido el tres de enero de 2026 fue una declaración de guerra que aún no ha terminado, lo cual hizo escribir, sabiamente y con gran patriotismo y con conciencia insurgente y claridad de preboste de la dignidad venezolana la mano de Luis Britto García, que afirma que:
*“mientras no se firme un tratado de paz digno estamos en guerra: ejército y autoridades de los Estados Unidos son enemigos y como tales deben ser tratados”.*

Los corsarios, piratas, bucaneros filibusteros de ayer y de hoy los une el mismo objetivo: el saqueo de recursos naturales y humanos, la apropiación mediante la fuerza, la violencia y la superioridad militar de las riquezas del suelo, subsuelo y de su gente y todo ello, en el pasado, puesto a la orden de la voracidad del capitalismo mercantil y el El presente, de capitalismo imperial transnacional. 

Ayer la esclavitud del indígena y del africano, la violencia del látigo, el alcabuz y los perros mastines, la explotación perlera, el reparto de tierra y las encomiendas; hoy de nuevo la apropiación de recursos mineros, energéticos, la imposición de la supremacía militar, la guerra y la invasión, los bombardeos, el control cultural y económico de la población. Es el imperio del opresor, su expresión “El Estado soy yo”. 

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