Por:En Silencio Ha Tenido Que Ser.
Por qué Cuba no es Venezuela para la estrategia de EE. UU.
El reciente secuestro del Presidente Constitucional Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores en la República Bolivariana de Venezuela ha sido interpretada por algunos sectores como el golpe de gracia al socialismo latinoamericano. Sin embargo, pretender replicar esa fórmula en Cuba basándose en el éxito obtenido en Caracas es incurrir en el mismo error estratégico que Washington ha cometido durante las últimas siete décadas. Cuba no es Venezuela, y obviar esta diferencia podría conducir a un escenario bélico frente al cual la Bahía de Cochinos parecería un "juego de niños".
1. Inteligencia vs. Corrupción: El factor humano
La caída de Maduro fue posible gracias a la infiltración y el soborno de un círculo cercano degradado por la corrupción. En contraste, el aparato de seguridad cubano ha demostrado durante 67 años una cohesión basada en la conciencia ideológica. Mientras que en Venezuela la lealtad era negociable, en la isla la traición en los anillos de poder es casi impensable. La inteligencia cubana no solo ha sobrevivido al colapso de la URSS y a cientos de atentados, sino que ha perfeccionado un sistema de contrainteligencia que es, hoy por hoy, leyenda mundial.
2. La doctrina de "Guerra de Todo el Pueblo"
A diferencia de las fuerzas bolivarianas, fragmentadas y permeables, Cuba se ha preparado durante 60 años para una guerra asimétrica. La isla es un búnker geológico de túneles y trincheras, con una población civil entrenada militarmente. Una invasión no enfrentaría a un ejército convencional, sino a una guerra de guerrillas prolongada de años. Para Estados Unidos, el costo en vidas humanas sería inasumible, especialmente considerando que Cuba no posee el petróleo ni las riquezas naturales que podrían "justificar" económicamente tal descalabro ante el electorado estadounidense.
3. Geopolítica y riesgo global
El escenario internacional para Cuba es distinto. Mientras que Rusia y China mantuvieron una postura de cautela con Venezuela, el valor simbólico y estratégico de Cuba para estos aliados y para la izquierda mundial es superior. Una agresión directa a la isla a solo 90 millas de la Florida no sería un conflicto regional; sería, en palabras simples, jugar fútbol con bombas nucleares. La intervención activa de potencias extranjeras elevaría el conflicto a una escala de Tercera Guerra Mundial.
Conclusión: Un llamado a la cordura
La "falacia de la última victoria" en Venezuela no funcionará en la tierra de Martí y Fidel. Cualquier intento de aplicar la misma receta terminará en un desastre histórico para las tropas estadounidenses. La paz entre ambas naciones debe prevalecer, no por afinidad ideológica, sino por realismo estratégico. Cuba no está "madura" para caer; es un rompecabezas geopolítico que Washington, a pesar de sus asesores, sigue sin comprender.
Autor:En Silencio Ha Tenido Que Ser.
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