No fue una independencia “formal”, sino el desenlace de la Revolución Haitiana, la única rebelión de personas esclavizadas en la historia que terminó con la creación de un Estado soberano. Haití no solo se liberó: rompió la lógica racial, económica y política del mundo atlántico del siglo XIX.
El impacto fue tan fuerte que las potencias esclavistas reaccionaron con miedo. Estados Unidos, Francia y otras naciones aislaron a Haití durante décadas, castigándolo por demostrar que la libertad no era exclusiva de Europa. Aun así, su ejemplo influyó directamente en los movimientos independentistas del continente americano.
Así que sí: hay primeros de enero que no solo dan comienzo a un año, sino que redefinen la historia mundial. Y el de Haití, en 1804, es uno de los más radicales, incómodos y revolucionarios de todos.
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