martes, 30 de diciembre de 2025

DONALD TRUMP, EL NUEVO CARLOS V DE CASTILLA.


**DONALD TRUMP, EL NUEVO CARLOS V DE CASTILLA*

*Autor:*
*Eduardo Orta Hernández* 

*Carlos V “creó” la provincia de Venezuela* (aunque ya existíamos como pueblo-nación) y de un plumazo, en 1529, *la cedió a los banqueros alemanes, a los Welser de Augsburgo.* Los juristas de la época consideraron que se trataba de un despojo al "derecho de propiedad de Castilla". 

*Ambrosio de Alfinger* factor -representante- de la casa alemana- desembarca en Paraguaná, investido del cargo de primer gobernador, acompañado de trescientos hombres armados. Previamente, a la llegada de Alfinger, se encontraba en posesión del territorio *Juan de Ampies* quien tenía autorización del gobierno español, por tener una capitulación de la Corona, lo cual le otorgaba autoridad y privilegios reales. *Ambrosio de Alfinger* -nuevo dueño y señor como representante de los todopoderosos financistas alemanes-, sin juicio previo, ni motivo judicial y con fundamento a su caprichosa voluntad,  arrestó, encadenó a *Juan de Ampies*, quien fue enviado desterrado a la isla de Curazao. Nada le valió al encomendero español tener una merced real para explotar los recursos naturales, comerciar con esclavizados indígenas y criar ganado menor. *En el séquito de colaboradores y jalabolas de Ambrosio de Alfinger, destacaron los españoles Juan de Villegas y Esteban Martin como hombres de su confianza*. 

*Ambrosio de Alfinger* hizo prisionero a los caciques y los deportó a Curazao, capturó a un gran número de indígenas que esclavizó, persiguió con crueldad a todo aquel que se le resistiera a sus órdenes, extorsiona sin ningún tipo de escrúpulos a colonos y soldados españoles, fue experto especulador al imponer precio a mercancías y herramientas y sádico en los métodos para capturar y torturar indígenas, a quienes encadenaban por el cuello en largas marchas y si se cansaban o desmayaban, con el filo de su espada le cortaba la cabeza para seguir la ruta trazada.

Así como ayer, en *la época de Carlos V,* hoy *Donald Trump funciona como un nuevo emperador, un Rey como el de Castilla* persigue y vigila, considera comunista, socialista o narcoterrorista a todo latinoamericano, como otrora consideraban converso judio a los habitantes del reino de Castilla, que no fueran cristianos y sobre los cuales se debía ejercer el más despiadado y absoluto dominio. 

*Donald Trump se cree el Rey y señor para otorgar nuevas capitulaciones en Venezuela,* a la que considera, como en el pasado, país de los indios., de los sin almas, a quienes hay que salvar de la perdición imponiéndose mediante *la guerra santa*. Se considera, por blanco y del norte, único autorizado para explotar los recursos naturales preciosos o no, imponer gravámenes y diezmos, considerarse propietario, como ayer la Corona de Castilla, de las costas de la perlas, también del petróleo, del hierro, del aluminio,  coltán y de cualquier mineral no conocido. Considera a todos los habitantes al Sur de Río Bravo sus súbditos, sus vasallos y al territorio sus dominio, su patio trasero, se siente con el derecho a herrar, marcar  en la cara con hierro candente, no con la “C” de Caribe o Cubagua, sino con la “T” de Trump que debe leerse como “I” de imperio. 

*Su Corte de Castilla es el Pentágono, las trasnacionales y la Casa Blanca*. Considera, como emperador y Rey, que tiene el absoluto derecho monárquico de perseguir, allanar, liquidar soberanía y “sublevaciones” en Venezuela y el mundo. Como Carlos V, cree que es el momento de ocuparse de los asuntos imperiales y doblegar la patria de Guaicaipuro, de Simón Bolívar y de Chávez.

*El nuevo emperador y Rey se considera dueño absoluto del Canal de Panamá, del Golfo de México, del petróleo venezolano y del Mar Caribe* que inunda con sus buques de guerras y misiles, autorizados para asesinar a humildes  pescadores, como ayer los conquistadores contra los aborígenes Taínos, Arawak, Meregoto o Caribes, se considera dueño del aire que respiramos con derecho de bloquear el espacio aéreo impidiendo el libre tránsito. 

Considera, *el nuevo emperador*, que en su reino tiene una Merced  Real para dominar, imponer y esclavizar, siendo la balanza del bien y el mal, institucionalizar su democracia de sangre y fuego, encadenar, desterrar, deportar, arrestar, apresar, encarcelar y hasta para autorizar una cría de cabra. Sin su voluntad nada debe existir.  

Y así como ayer, Ambrosio de Alfinger contaba con sus séquitos Juan de Villegas y Esteban Martin, hombres de la confianza del nuevo gobernador conquistador, representante de los Welser, *hoy Donald Trump, tiene a su servicio los conocidos y conocidas vende patria, traidores y antibolivarianos que acompañan, aplauden y piden a gritos intervención militar,* ofreciendo como recompensa los recursos naturales y hasta han  planificado convertir a la República Bolivariana de Venezuela en tres diferentes países, para que sea controlado por el capital trasnacional, en cuya cabeza se encuentra el relevante personaje   que se considera  el nuevo Rey y emperador en nuestra América Martina.

Si ayer, Juan de Ampies fue encadenado encarcelado y desterrado como representante abandonado y desprotegido del gobierno imperial español, caído en desgracia en manos de Ambrosio  de Alfinger, *hoy es diferente*, la autoridad gubernamental actual, en la República Bolivariana de Venezuela, la de nuestro *presidente Nicolás Maduro Moros,* no proviene de una capitulación de la Corona o merced real, no está desprotegido ni lo estará,  porque su autoridad, representación o investidura se origina en el ejercicio soberano del pueblo, en la autoridad colectiva de toda la nación, expresada legítimamente mediante el sufragio universal, directo y secreto, en el ejercicio de participación protagónica consagrada en nuestra Carta Magna, en la representación de voluntad popular inquebrantable e irreductible del pueblo venezolano, que rechaza la intervención militar extranjera y enarbola *la bandera de Francisco de Miranda, la unión colombiana y latinoamericana y las proclamas de Simón Bolívar.* Es inevitable que somos y seguiremos siendo libres y soberanos. 

*Los vende patria de hoy*, quienes también se creen Carlos V, mimetizándose ofrecen ceder a la República Bolivariana de Venezuela al imperio económico yanqui,  como ocurrió en el siglo XVI a los banqueros alemanes, los Welser de Augsburgo, pero hoy a diferencia de la época colonial, tiene al frente al pueblo invencible de Simón Bolívar, forjador de patria, tierra de próceres para la nueva emancipación latinoamericana. Y le retumba en sus oídos, al pretendido nuevo Rey, como ayer a Fernando VII, el grito de nuestra voluntad de vivir en paz, de ser libre, irreductible, soberano hasta la última gota de sangre y hasta el último aliento. 

*La República Bolivariana de Venezuela es una nación* dispuesta a la libertad mientras respire el último venezolano y la última venezolana, jamás pereceremos, nuestra ruta es el triunfo frente al imperio. Viviremos por siempre dentro del sagrado manto de los colores de la patria, las ocho estrellas y el escudo nacional bolivariano, como pueblo de libertadores. 
*Polvorín. Explosión de ideas insumisas. Un combate por la vida.* 





 

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