"El petróleo de Texas, ubicado en el subsuelo de uno de los estados más grandes de EEUU, y el de mayor riqueza y producción petrolera, es diferente al petróleo venezolano. Y no solamente porque en su densidad promedio, pueda catalogarse como 'más liviano y dulce', y, por tanto, ideal para producir gasolina, que el venezolano, al punto de que uno de los principales -y más altos- 'marcadores' internacionales de precios por barril de petróleo, se llama o le dicen, el 'Western-Texas Intermediate' (WTI), -es bueno precisar aquí, que la República Bolivariana de Venezuela posee la mayor reserva de petróleo pesado del planeta.
...pero es que hasta en sus orígenes o condición natural inicial, el petróleo texano fue arrebatado a México, al arrebatarle las tierras donde se encuentra, a sangre y fuego. Ese sí que fue y es un petróleo 'literalmente' robado a México.
Y la otra diferencia 'de peso' que tienen ambos, es que mientras en el territorio de Estados Unidos, el petróleo, o cualquier mineral valioso, le pertenece al dueño de la tierra donde estos aparezcan (y NO al Estado), en Venezuela, en cambio, el petróleo, y cualquier recurso valioso que se encuentre en el subsuelo, pertenece a la Nación venezolana, y desde nuestro entramado jurídico, y desde tiempos y decretos, del padre Libertador Simón Bolívar, pertenecen al Estado venezolano, y, por ende, al pueblo venezolano.
Hoy, gracias a la boconería del histrión que aparece como presidente de Estados Unidos, alegando que Venezuela debe devolverles el petróleo y tierras que les han robado, sin sustento legal alguno, se le abre fuertemente la posibilidad a Claudia Schembaum, digna presidenta de México, de exigir, pero con pruebas existentes, registros históricos existentes y denuncias de abusos, que le devuelvan a México el petróleo y las tierras que, en ese caso, sí les robaron.
Debería crearse una campaña en torno a esa devolución, y los países y pueblos que no desean ser recolonizados, gritar en coro, junto a México, por esa causa justiciera".
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