sábado, 27 de diciembre de 2025

LA CULTURA DE LA INVESTIDURA.


El Cronista Oficial del Municipio Bolivariano de Los Taques del estado Falcón Jesús Muñoz Freites leyó el excelente y concienzudo escrito intitulalado LA "CULTURA DE LA INVESTIDURA" del Profesor en Cs Sociales Eduardo Orta Hernández, publicado EN LOS CRONISTAS DEL PUEBLO y  lo republico en el blog de crónicas del municipio, y aprovecho la oportunidad para desearle a este notable escritor una Feliz Navidad y un Próspero y Venturoso Año Nuevo 2026, pleno de Salud, Felicidad y Paz, en unión de su honorable familia. Además, hago extensivo mis buenos deseos a las y los  CRONISTAS DEL PUEBLO de la República Bolivariana de Venezuela, de Latinoamérica y de todo el planeta que usan sus plumas por el bienestar y progreso material y espiritual de todos los habitantes del planeta. Le solicito mis disculpas, ya que lo confundí con el  Cronista Oficial del Municipio Bolivariano Sucre del estado Aragua.  

"Recuerdo en esta oportunidad lo que uno de mis jurados el  profesor Pedro Duno le dijo a mi otro jurado el profesor dr J. Rafael Núñez Tenorio en la presentación de mi Tesis de Grado en la Escuela de Filosofía de la Facultad de Humanidades y Educación  (UCV) año 1979, -donde egresé como Licdo en Filosofía- con respecto a mi respuesta, a continuación le narro el episodio vivencial".

Aclaratoria: "Muy buenos días. Honorable hermano Jesús Muñoz Freites.
Mi reconocimiento y agradecimiento a su generoso gesto de incluir mis textos en tan prestigioso blog que usted dirige. 
Propicia la ocasión para informarle que soy profesor en Cs Sociales egresado del Pedagógico en 1982, pero no soy *cronista oficial* del Municipio Sucre del Estado Aragua, ni de ningún otro espacio territorial en nuestra nación. Eso sí, aspirante a tener el distinguido haber de ser cronista del pueblo. El cronista oficial es el profesor Simón Enrique Puerta. 
Un inmenso abrazo. Feliz año nuevo.
Vida, salud, prosperidad y paz para toda esa gran familia de cronistas y para usted y su honorable familia". 

Recuerdo estimado colega, en esta oportunidad cuando uno de mis jurados el profesor J.Rafael Núñez Tenorio, en la presentación de mi Tesis de Grado en la Escuela de Filosofía de la Facultad de Humanidades y Educación me preguntó: "¿por qué Jesús la filosofía no es una ciencia y a la vez lo es"? Y le respondí: "Altusser afirma que "la Filosofía no es ciencia porque no tiene objeto propio de estudio", pero no estoy de acuerdo con esta afirmación, ya que la filosofía es ciencia cuando tiene un objeto propio de estudio: el Ser Social y sus condiciones materiales de existencia y no es ciencia cuando el filósofo reflexiona sobre las ciencias, -el individuo haciendo contructo de Conciencia Social-,  como usted afirma profesor Nuñez Tenorio en su libro "Introducción al Conocimiento Científico". El profesor dr J. R Nuñez Tenorio me dió también un fuerte apretón de mano". Cuando después de la defensa de la Tesis de Grado, si los jurados te dan un apretón de mano, significa en la tradición universitaria que la Tesis fue aprobada".

En la filosofía hay una unidad dialéctica de contrarios, la filosofía es y no es" El profesor Pedro Duno soltó la carcajada y me dijo: "camarada Muñoz, queda su Tesis de Grado "Formas Históricas de Dominación y Dependencia aprobada y me dió un fuerte apretón de mano".  Y le dice al profesor dr Nuñez Tenorio: "Rafael, Muñoz nunca pierde, y cuando parece que está perdiendo empata". También estimado colega soy egresado del Instituto Universitario Pedagógica de  Caracas, en las especialidades Educación Filosofía y Educación Cs Sociales.en 1989. 

Con el profesor dr J. R Nuñez Tenorio en La UCV, también cursé la Dialéctica de Marx y de Hegel, Marx I, Marx II y Marx III, El Método Científico y la Dialéctica como Método y El Materialismos Histórico como Método Histórico Social. 


*LA CULTURA DE LA INVESTIDURA*

Por:
*Eduardo Orta Hernández*


Toda escritura debe estar signada por la reflexión y la libertad de expresión, en pleno ejercicio de la autonomía del pensamiento. 

Son luces las ideas del Maestro Simón Rodríguez, su propósito mayúsculo, *"que todos sepan lo que no deben ignorar"* y su reconocimiento al ejercicio de la crítica a la que le atribuye todas las bondades de la sociedad cuando afirmó: *"todo lo bueno que hay en la sociedad se debe a la crítica. Criticar proviene de criterio, de juzgar con rectitud"* y el Apóstol de nuestra América, José Martí expresó: *"Los pueblos han de vivir criticándose, porque la crítica es la salud; pero con un solo pecho y una sola mente"*.

La asimilación y consecuencia con tales pensamientos, obliga a seguir adelante, con esa bandera, en esa marcha indetenible y próspera para la humanidad. Debemos ser CRÍTICOS y preboste, *"floricultor de idealidad avanzada”*, como se definió, el poeta, Pio Tamayo. Los revolucionarios, los líderes, los proyectos de libertad e igualdad, se mantienen en el tiempo, en el espacio, en el alma pura del pueblo, en la esperanza colectiva de los ideales de libertad, igualdad y del amor por la patria. *En nada ayuda la ciega obediencia, en cambio mucho sí ayuda, el LIBRE PENSAR,* no subordinado, no hipotecado y no gravado.

Es hora que todos comencemos a *pensar sobre un aspecto, que es fundamental*, de la vida del hombre en sociedad, como lo es *la cultura* y particularmente sobre la *investidura, el vestido, el ropaje dado por el cargo destinado al servicio público*, el cual transforma el ser y el hacer, aliena y distancia a todo aquel ser, persona que esté atrapado (que son muchísimos, casi la totalidad de nuestros dirigentes y funcionarios políticos) en la *herencia de la cultura colonial y ahora petrolera*, veamos sus elementos:

*LA CULTURA DE LA INVESTIDURA* reproduce y exalta los valores del sometimiento, de la ciega obediencia, despersonaliza, fortalece la pleitesía, valora la ropa, no al ser, lo superficial no la esencia, exalta, vanagloria al individuo, exacerba la vanidad, el egocentrismo, el “líder” se cree un mesías en la administración pública, un indispensable, y todo su accionar entramado, mimético y como complemento impulsa y crea las bases para que a su alrededor le brinden culto, obediencia, subordinación al *individualismo y al mesianismo, es decir a la persona que representa la ejecución del cargo público*. 

Observe usted, que cada *funcionario electo popularmente* estampa su glorioso, impecable y endiosado *nombre y apellido* en las franelas, gorras, carritos de recoger basura, en los vehículos públicos, en las paredes, programas y movilizaciones de masas, en todo espacio, canchas deportivas, por Dios!!! hasta en el cielo Lee usted rotulado, etiquetado, graficado, escrito, en múltiples y vistoso colores,  a grandes trazos, el cognomento del señor todopoderoso del momento, aquel que despacha a nivel local o regional en su propio nombre y no como debería de ser  el nombre del pueblo, de la ciudadanía. 

*¡¡Que delirio de grandeza!!  ¡¡Qué vanidad tan irracional y efímera!!* Frecuente que dure ese mimetismo e imposición monárquica, el referido reinado un periodo gubernamental, hasta que venga otro Dios, otro elegido producto del voto popular a borrar el nombre anterior, a pintar y estampar el propio, a imponer la grandeza del ser recién electo. ¿Lo peor? que ese ejercicio enfermizo de individualismo mesiánico y monárquico es en democracia, inmerso en un proclamado socialismo.   

*LA CULTURA DE LA INVESTIDURA* crea un "sagrado" manto ante el cual *es pecado* la irreverencia, el pensamiento autónomo, la dignidad no postrada, la reflexión, la crítica, el juzgar con rectitud.

*LA CULTURA DE LA INVESTIDURA* atenta contra la personalidad humana, libre, independiente, su conocimiento, su acción, al construirse y constituirse sobre *una serie de "normas" no escritas, prohibitivas, que limitan y conducen a la mediocridad, a la reproducción de los mecanismos que subordinan y castran la voluntad, el libre razonamiento, convirtiendo a las personas en un instrumento acrítico, obediente y para la obediencia*, hasta perfilarse en un robot programado y ejecutor, en censor de lo "bueno y de lo malo". LO MALO es lo que se aleje y contradiga la CULTURA de la INVESTIDURA, así se convierte, por la investidura, en un reproductor del *pensamiento para la dominación, para que nada cambie y se fortalezca la cultura del sistema de dominación presente desde la colonia. Se convierte, el investido, en defensor del status quo, de los "valores" de un sistema y modelo en decadencia, corrupto, cruel y violento.*

*LA CULTURA DE LA INVESTIDURA* se instituye como cultura de los antivalores, caracterizada por el racismo, la segregación y *exclusión política, la discriminación, la intolerancia, la hostilidad, el desprecio y la subestimación contra quién se rebele contra esa CULTURA de la INVESTIDURA, que enmascara un pragmatismo reaccionario,* no inclusivo y persiguen de gratis (a veces creyendo hacerlo bien, sin que nadie le exprese la orden ni dé instrucciones), combaten con irracionalidad y hasta con rabia las voces independiente y persiguen o marginan las expresiones públicas que se hagan en defensa de derechos que se exigen, *derechos de ciudadanía que no se imploran, que se reclaman, como parte del cumplimiento de un deber,* se encuentran ante la blindada cultura de la investidura o cultura del desprecio, de la negación y hasta del odio.

La lucha en contra de la CULTURA de la INVESTIDURA ha de ser una prioridad que, hoy día, adquiere carácter de urgente necesidad, por tanto *hay impulsar el cambio de actitudes, de valores*, de perspectivas que propicie un conocimiento para la transformación de la sociedad.

La Transformación debe tener muy presente la norma constitucional de democracia participativa y protagónica, dentro del estado de derecho y de justicia social.

Es necesario, *urgente hacer nacer y fortalecer una cultura democrática, horizontal, humanista, cuyo trato entre las personas sea de vis a vis, de tu a tu (como decía Zamora), de respeto a la dignidad y condición humana, con un trato de ciudadano, sin postrarse, sin inclinar la cerviz, digno y profundamente enmarcado en los valores más alto de la civilidad y de los principios republicanos,* para lograr una sociedad no atrapada en la CULTURA de las INVESTIDURA, que *avance hacia un auténtico y verdadero proceso descolonizador, creído y creíble,* no sancionador, donde la CULTURA de la AUTORIDAD tenga su cimiento, no en la oprobiosa CULTURA de la INVESTIDURA, sino en *el consenso de la comunidad, en la aprobación de todos, en el reconocimiento, en la sabiduría colectiva, armónica y democrática convivencia, enmarcada en el bien común sin perseguidores, inquisidores, censores y felicitadores, sin la revancha como norma de vida* y sin que haya que entregar la dignidad a cambio de un salario, de ofrecimientos de futuras prebendas, sin que medie el estímulo a la mezquina esperanza futura y el amiguismo con el jefe político recién vestido o investido, *sin estar obligado a tomarse una fotografía y dar las inducidas y diseñada gracias al "muchacho y héroe de la película”* *del día, por recibir una harina pan, una silla de ruedas, el asfaltado de la calle o por inundar las plazas de San Nicolás, pinos, trineos y reyes magos*. 

*El deber es educar para la dignidad, para el honor, la respetabilidad, para lo “grande, para lo bello, para lo hermoso”*.

Polvorín. Explosión insumisa de ideas. Un combate por la vida. 

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