viernes, 10 de abril de 2026

JOAQUÍN CRESPO.

Joaquín Crespo
Nace el 22 de agosto de 1841 en San Francisco de Cara, Estado Aragua, pueblo hoy desaparecido debido a que toda su extensión fue utilizada para el embalse de Camatagua y su población trasladada al pueblo de Guanayen.
Su nombre completo era Joaquín Sinforiano de Jesús Crespo Torres. Hijo de un brujo llamado Leandro Crespo y de Aquilina Torres. Fue uno de los grandes caudillos de Venezuela, hombre rudo dado fácilmente a las batallas que gobernó Venezuela en un período de muchos caudillos que querían imponerse a la fuerza bruta. Fue presidente de Venezuela en dos oportunidades, la primera en el período 1884 - 1886 y la segunda en el período 1892 - 1898.
Se crió en el pueblo de Parapara en el estado Guárico, a donde se residenció su padre y comenzó su carrera militar en 1858 a la edad de 17 años cuando el general federalista Manuel Borrego se lo pide a su mamá para ingresarlo a sus filas para evitar que el bando contrario lo reclutara a la fuerza. Así comenzó y con el paso de los años fue destacando y ascendiendo varias veces, logrando en cinco años llegar al grado de coronel y alcanzar prestigio con apenas 22 años .
Una vez que en 1864 la Guerra Federal es ganada por los federalistas, bando en el que militaba Joaquín Crespo, asume la presidencia Juan Crisóstomo Falcón y en ese mismo año Joaquín Crespo es nombrado diputado por el estado Guárico.

En 1874 se alza en armas el caudillo falconiano León Colina disgustado con el gobernante de turno que era Antonio Guzmán Blanco y es designado Joaquín Crespo para combatirlo, al cual derrota en la Batalla de Cumarebo. Por esa victoria es nombrado senador nuevamente por el estado Guárico en ese mismo año, cargo que se le concedió otra vez en 1882.
Fue muy leal al presidente corrupto Antonio Guzmán Blanco, jefe del partido liberal amarillo, hombre muy poderoso quien mandaba en la política de esa época. Para el período 1884-1886 recibió el apoyo de Guzmán Blanco para ser presidente de la república, cargo que le cedió nuevamente a Guzmán Blanco para el bienio 1886-1888. El siguiente período presidencial no fue escogido como candidato porque Guzmán Blanco quería colocar un civil, lo cual llevó al rompimiento de la amistad entre estos dos personajes que llegó al punto de que Joaquín Crespo le devolviera la espada que le había regalado Guzmán Blanco, acto simbólico que demuestra el disgusto entre dos personas.

Pasados unos meses Joaquín Crespo se alza en armas contra el nuevo presidente Juan Pablo Rojas Paúl, pero es derrotado en un combate naval cuando intentaba entrar a Venezuela por sus costas y luego llevado preso a la cárcel de La Rotunda en el que tiene una reunión con el presidente Rojas Paúl y llegan al acuerdo en que no se alzaría en armas al menos hasta terminar ese período presidencial.
Cumplió su palabra y dejó que Rojas Paúl terminara su período de gobierno, que era de dos años, incluso estuvo tranquilo con el siguiente gobierno que lo conducía Raimundo Andueza Palacio, pero al finalizar el período de éste último que pretendió modificar la constitución para alargar el período presidencial Joaquín Crespo se alzó nuevamente en armas en una revolución llamada Revolución Legalista.
Triunfada su Revolución Legalista es proclamado presidente y asume el poder durante dos años, los que al finalizar deja a un elegido suyo con la idea de que al concluir su período lo eligieran nuevamente a él, siguiendo el estilo de Antonio Guzmán Blanco.
Es por ello que al finalizar su último período de gobierno apoyó como candidato presidencial a uno de sus fieles colaboradores, el general Ignacio Andrade, para que fuese su sucesor en la presidencia de la república por dos años y se sospechaba que pasada esta presidencia nuevamente Crespo sería el candidato para el próximo período, dando así la imagen de alternabilidad en el poder.
Se realizaron elecciones fraudulentas del año 1898, donde efectivamente resulta elegido su protegido, el General Ignacio Andrade, a pesar de que sabía que el candidato opositor, el General Manuel Hernández, apodado "El Mocho Hernández", se alzaría en armas si se daba un fraude electoral. Esto demuestra que la atracción del poder por parte de algunas personas que llegan a la presidencia es tan grande que no les importa derramar sangre ajena en una guerra con tal de mantenerse gobernando.
Joaquín Crespo muere en combate en la batalla de La Mata Carmelera, Estado Cojedes, en el año 1898, a los 57 años de edad. El hecho sucedió al levantarse en armas el Mocho Hernández en la denominada "Revolución de Queipa" que alegaba que le habían robado las elecciones, alegato que era cierto, ante lo cual Joaquín Crespo como jefe militar del gobierno de turno salió a combatirlo y muere en el sitio denominado "La Mata Carmelera". Se dijo que fue víctima de un disparo de un soldado apostado en un árbol, versión un poco extraña porque es raro que un soldado enemigo estuviera tan cerca del cuartel general de Joaquín Crespo. Algunos llegaron a decir que fueron sus propios militares los que lo mataron. Lo cierto es que su uniforme no presenta orificio de bala en la parte delantera, por tanto, al parecer lo mataron por la espalda o de un tiro en la cabeza.

A pesar de que el país estaba en muy mala situación económica, Joaquín Crespo vivía y ejercía sus funciones de presidente en una casa gigantesca ubicada en Caño Amarillo llamada "Villa Santa Inés". No contento con eso se construyó como su vivienda personal otra inmensa mansión privada, a la que llamó "Palacio de Miraflores" y que luego de su muerte le fue vendida a la nación para que fuese usada como residencia y despacho presidencial.

El uniforme que llevaba puesto Joaquín Crespo a la hora de su muerte puede verse todavía lleno de tierra de la Mata Carmelera. Esta expuesto en el Museo de la Guardia Nacional ubicado en La Mansión de Villa Zoila, en El Paraíso,

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