La Policía Metropolitana de Caracas (PM) fue formalmente creada el 21 de diciembre de 1969. Aunque consolidada ese año, su actividad operativa inicial en 1969 incluyó acciones de orden público extremadamente represivas que violaban los derechos humanos, como el allanamiento a la Universidad Central de Venezuela el 31 de octubre de ese año bajo el gobierno de presidente Rafael Caldera.
La Policía Metropolitana (PM) creada por el presidente Caldera en 1969.
Modulo de la PM en el Área Metropolitana de Caracas, año 1980.
La Policía Metropolitana de Caracas (PM) fue formalmente creada el 21 de diciembre de 1969. Aunque consolidada ese año, su actividad operativa inicial en 1969 incluyó acciones de orden público y represión contra el pueblo y los estudiantes, como el allanamiento a la Universidad Central de Venezuela el 31 de octubre de ese año bajo el gobierno de Rafael Caldera. estuvo vigente hasta el 5 de abril de 2011 cuando culminó el proceso de migración a la nueva Policía Nacional Bolivariana (PNB). El último Director y Comandante General de la Policía Metropolitana fue el Comisario Jefe Carlos Meza
La disolución de la Policía Metropolitana de Caracas (PM) en abril de 2011 no fue un evento aislado, sino el cierre de un ciclo histórico de seguridad que duró 41 años.
Este cuerpo, creado en 1969 bajo la gestión del presidente Rafael Caldera, surgió como una respuesta a la necesidad de unificar las diversas policías municipales de la capital en un mando único. Durante décadas, la PM fue el símbolo de la autoridad y la represion al pueblo en el valle de Caracas, identificada por sus característicos uniformes y su presencia en cada rincón de la ciudad, desde las zonas residenciales hasta los barrios más densamente poblados.
Un elemento informativo clave en este proceso fue la implementación de la Ley Orgánica del Servicio de Policía y del Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana, derivada de las recomendaciones de la CONAREPOL (Comisión Nacional para la Reforma Policial). Esta comisión realizó un diagnóstico sin precedentes que determinó que la PM sufría de una fragmentación de mando y una cultura institucional que ya no encajaba con el nuevo modelo policial propuesto. La transición no fue solo un cambio de nombre, sino el desmantelamiento de estructuras que el Estado consideraba obsoletas y asociadas a prácticas de represión y violación de los derechos humanos de la "Cuarta República". Durante la Insurgencia popular del Caracazo en el año 1989, disparó contra el pueblo, asesinando a muchos caraqueños. El Caracazo fue una serie de fuertes protestas, disturbios y saqueos en Venezuela que comenzaron el 27 de febrero de 1989 y se extendieron hasta el 8 de marzo del mismo año. Iniciado en Guarenas y extendido a Caracas, este estallido social respondió a medidas económicas (aumento de gasolina y transporte) del gobierno de Carlos Andrés Pérez.
Lo novedoso de esta migración fue el proceso de homologación y reclasificación de rangos. Miles de funcionarios de la antigua PM debieron someterse a pruebas psicotécnicas, físicas y de antecedentes para poder formar parte de la recién creada Policía Nacional Bolivariana (PNB). Aquellos que no cumplieron con los estándares de la UNES (Universidad Nacional Experimental de la Seguridad) fueron jubilados o desincorporados. Este proceso de selección tuvo como objetivo, limpiar el cuerpo policial de vicios de corrupción y excesos en el uso de la fuerza que habían marcado la reputación de la Metropolitana en sus últimos años.
La documentación histórica resalta que el punto de inflexión definitivo para la PM ocurrió tras los sucesos de abril de 2002. La actuación de sectores del cuerpo policial durante el golpe de Estado contra el Presidente Constitucional Comandante Hugo Rafael Chávez Frías generó una fractura irreparable entre la institución y el Ejecutivo Nacional. A partir de 2003, la PM fue intervenida y pasó de estar bajo el mando de la Alcaldía Mayor de Caracas a ser controlada directamente por el Ministerio de Relaciones Interiores. Esta intervención de casi ocho años fue el preludio administrativo necesario para su eliminación definitiva en 2011.
Desde una perspectiva técnica, la disolución implicó el traspaso de una vasta infraestructura que incluía parques de armas, centros de comando como el de Cotiza y el de Maripérez, y una flota de vehículos que debió ser rotulada con la nueva identidad visual de la PNB. Sin embargo, uno de los retos más complejos fue la integración de los sistemas de seguridad social. Los agentes de la PM gozaban de beneficios contractuales distintos a los de la administración pública nacional, lo que generó tensiones laborales durante la liquidación del cuerpo y la transición hacia el nuevo modelo de seguridad ciudadana.
La desaparición de la Policía Metropolitana marcó el inicio del modelo de "Policía Comunal" en la capital. Mientras que la PM era un cuerpo de choque con un entrenamiento paramilitar heredado de la doctrina de seguridad de los años 70, la PNB se presentó como un cuerpo preventivo de proximidad. Hoy, la memoria de la PM permanece en el imaginario caraqueño como una institución que, para bien o para mal, definió el orden público de la capital durante la segunda mitad del siglo XX, dejando tras de sí un archivo documental que refleja las transformaciones políticas de Venezuela.
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