viernes, 27 de febrero de 2026

DÍA DE PUNTO FIJO, MUNICIPIO BOLIVARIANO DE CARIRUBANA -EL ORIGEN DEL NOMBRE DE PUNTO FIJO-.

Primera casa de Punto Fijo en la calle Páez.

"Punto Fijo no tuvo un fundador único o una fundación formal, sino que surgió espontáneamente en la década de 1940 debido al auge petrolero. Sin embargo, se atribuye el origen del nombre a Rafael González Estaba, un margariteño cuya bodega era frecuentada por amigos, quienes decían buscarlo en su "punto fijo". 
Aspectos clave sobre el origen de Punto Fijo:
El nombre proviene de una frase popularizada en 1924, cuando los amigos de Rafael González, un margariteño asentado en la zona de "cerro arriba" (actual calle Comercio/Páez), decían: "vamos a su punto fijo" para referirse a su bodega y lugar de reunión.

Fundación informal: La ciudad se desarrolló a principios de la década de 1940 alrededor de la construcción de las refinerías de la Standard Oil y la Shell.
Desarrollo: Inicialmente era un pequeño caserío conocido como "Cerro Arriba" o cerca de la fonda de Pedro Yagua, que luego creció exponencialmente con la industria petrolera. No tiene relación con el Pacto de Punto Fijo de 1958, que fue un acuerdo político firmado en Caracas. 

A diferencia de otras ciudades, su fundación está ligada al asentamiento poblacional derivado de la actividad petrolera de la Península de Paraguaná.

El nombre 'Punto Fijo' se atribuye a Rafael González Estaba, oriundo de la isla de Margarita, pues se señalaba que permanentemente él estaba "cerro arriba" en la calle Páez.
Fotografías de interior de la primera casa de Punto Fijo.

Punto Fijo resalta por ser el centro urbano más grande, poblado y el principal eje económico de la península de Paraguaná, puesto que existe un gran movimiento comercial, turístico e industrial en la zona, siendo cuna de los principales complejos refinadores del país; además de una zona libre de inversión turística libre de impuestos única en la región. Cabe destacar que dicha ciudad ha sido incluida año tras año como unas de las ciudades más atractivas para invertir en Venezuela.

Punto Fijo surge entonces en el transcurso del siglo XX en varias épocas y esencialmente como resultado del comercio petrolero. Se han identificado dos etapas decisivas; la primera aproximadamente entre 1923 y 1924 con las operaciones de almacenamiento y transporte de crudo por parte de la Mene Grande Gulf Oil y la segunda a comienzos de la década de 1940.

Como se señaló, su crecimiento económico se inicia cuando en 1924 la empresa Gulf Oil selecciona el lugar para establecer un muelle de 1445 metros de largo, para la carga de buques petroleros, en aquel entonces la zona se conocía como "Cerro arriba" (debido a que las costas de Las Piedras y Carirubana se encuentran al nivel del mar y Punto Fijo de 23 a 31 m s. n. m.). Sin embargo, es en 1945 cuando a las transnacionales Creole Petroleum Corporation y Royal Dutch Shell se les permite crear dos refinerías allí, lo que fue determinante para el auge de esta ciudad".
"Punto Fijo, con carácter de caserío, se fue desarrollando vertiginosamente, lo que le mereció la designación popular de "el caserío más grande del mundo", por cuanto llegó a contener emisoras radiales, el Diario Médano, institutos de educación primaria y centros de enseñanza del bachillerato en forma privada, hasta que, incluso, en 1959 recibió en su conjunto urbano al núcleo de la Universidad del Zulia. Esta situación motivó a la Cámara de Comercio de Paraguaná, bajo la presidencia de Joffre Paúl Játem, a promover la constitución del Comité pro Punto Fijo Distrito, lo cual se concretó, mediante la reforma de la Ley de División político territorial del Estado Falcón, aprobada por la Asamblea Legislativa Regional, que el 12 de diciembre de 1969 se creara el Distrito Carirubana, capital Punto Fijo, con la incorporación de los Municipios Carirubana, Punta Cardón y Santa Ana.

El decreto correspondiente fue firmado el 3 de enero de 1970 por el gobernador Ramón Antonio Medina, y el 27 de febrero tomó posesión la Junta Administradora del Distrito Carirubana, presidida por Jorge Tovar Rivera y cuyos otros integrantes fueron: Carlos Sierraalta Osorio, José Ramón Viloria, Salomón Rojas, Luis Alberto Galavis, Enrique Salima González y Guillermo de León Calles. El primer secretario fue Francisco Martínez y en el mismo acto se designan al abogado Oswaldo Moreno Méndez como síndico procurador municipal y a Rafael González Estaba, como cronista de la ciudad.

El último acontecimiento señalado generó que el 27 de febrero de cada año se celebra el Día de Punto Fijo, como recordatorio de su vida municipal; ya que como se indicó, la ciudad no tiene una partida de nacimiento formal, y la historia de su fundación, según cuenta su primer cronista Juan González Estaba, fue conducida por él con la participación de muchos ciudadanos de la época, no obstante a que anteriormente ya existían las precarias casas de Tertuliano Naveda y Juana Acosta.

Primera casa

Para finales del siglo XIX, la sabana —meseta sobre la que hoy se asienta Punto Fijo— era una extensión geográfica que servía de preámbulo al caserío de pescadores que para la época era el poblado de Carirubana.

Sobre dicha sabana, que algunos llamaban "Cerro Arriba" o “El Abrojal” (nombre tomado de un artículo de prensa de 1953 redactado por Guillermo Laguna), se comenta que existían algunas casas desperdigadas, cinco para ser más exactos, como las referidas por S. De Lima Salcedo en un plano por él elaborado el 16 de abril de 1928. Dichas casas eran las pertenecientes a Eufracio Díaz, Gil Antonio García, Pedro M. García, Pascual Ventura y la emblemática casa de Pedro Yagua (en la hoy calle Páez) que utilizaba como posada y considerada por muchos como la primera.
 La primera vivienda de Punto Fijo, la Casa de Pedro Jagua 

Edita Polanco, propietaria y habitante de esta casa relata que según conversaciones con personas llegadas en 1925 informaban a su padre que para 1912 la casa ya estaba construida, quizás por la cercanía del mar. El primer habitante y constructor fue el Sr Gil García, luego la dio en venta al Sr. Pedro Yagua, quien vivía con su esposa e hijastra llamada Leocadia Pulgar en el sector La Vela, conocido ahora como sector Alí Primera.

Posteriormente, Pedro Yagua vende la casita al Dr. Ibrahim García quien la bautiza con el nombre de “La Fundadora” y este a su vez la vende al Sr. Polanco. Hoy día es habitada y mantenida por sus descendientes. En esta vivienda funcionó una pensión en la época que se inició la actividad petrolera (1924), con la construcción de un terminal petrolero por parte de la Gulf Company.

Debido a la explotación de petróleo vinieron trabajadores de otros estados, entre ellos el Sr. Rafael González, quien vivía en un sector denominado “El Tropezón” y visitaba continuamente a la familia Yagua, quien ya vivía en dicha posada o fonda de Cerro Arriba, (los lugareños le dieron el nombre de "Cerro Arriba" a ese sector, para diferenciarlo de la parte baja, lo que ahora se llama Carirubana). Los amigos de González decían que él se encontraba en su "punto fijo" debido a que se había enamorado de Leocadia la hijastra del Sr. Yagua, con el transcurrir del tiempo Rafael González se casa con Leocadia Pulgar, y de esa historia romántica nace el nombre de “Punto Fijo”. Bibliografía:
Alcaldía del municipio Carirubana recuento cronical sobre la calle Páez

Primera casa de Punto Fijo.

"Unas de las primeras calles de Punto Fijo es la Páez, allí se ubica la pequeña fonda de Pedro Yagua; también allí se estableció la primera escuela, una planta de hielo, la sede de correo (IPOSTEL), un hotel denominado “Maracaibo”, una pequeña carnicería y una clínica llamada “La Coromoto”. El Dr. Ibrahim García también había comprado 7 hectáreas cercanas, allí durante la década de 1930 y 1940 construye casas tipo quintas, unas ubicadas en la calle Páez y otras en lo que es ahora la Av. Rafael González. Existían otras viviendas muy distantes unas de las otras, en las hoy denominadas calle Comercio, Arismendi y Av. Bolívar.

Primera escuela
En una casa ubicada en la calle Páez, cuando apenas todo era una sugerencia urbana, funcionó la primera escuela, que con el nombre de Federal Unitaria, estuvo codificada con el número 3.309. En su interior, definido por unas paredes y un techo correspondientes a lo que el léxico sencillo de la gente de entonces llamaba “mediagua”, confluían alumnos de distintas edades, sin que se hubiera establecido ninguna delimitación para quienes cursaban el primer o el tercer grado. En esta escuela actuó una mujer llamada Olga Díaz Aldaba que para 1938, debió debatirse entre libros mantillas y geografías de Lugo Ruai, para poder cumplir con los requisitos académicos de aquella escuela".
Bibliografía:

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